
Volvamos a nacer,
a dar patadas a los charcos,
a limarnos las rodillas,
a heredar chichones.
Volvamos;
a encontrarnos,
a preguntarnos los nombres,
a la incógnita, al desliz,
a engullir condicionales.
Volvamos;
a no colgarnos nunca,
a no perder una frase,
a alargar la madrugada en voces,
a ser padres primerizos
de grandes
versos bastardos.
Volvamos a enredarnos,
a perdernos y a encontrarnos;
en un beso lluvioso,
en un naufragio de razones,
en un choque de tiempos.
Volvamos a envejecer, lejanos,
a perder los dientes,
los recuerdos y los años.
A imaginarnos dados la vuelta,
a sentirnos con primaveras
de menos, en las manos.
Volvamos;
a morirnos,
a dejar de sentir,
a cerrar los ojos;
buscándonos en el vacío,
en el desierto de la camilla,
en la luna sangrante,
en el tiempo sombrío.
Volvamos a ser nada,
al lugar donde las almas juegan,
donde corren y vuelan,
donde vi tu sombra
brillando.
Sea como sea
y pase lo que pase…,
volvamos.
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