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Cristales de tiempo

Entonces lo vi,
sabiendo que sus luces eran engaños,
que todo podía romperse soplando.
Entonces lo vi,
ahogando nuestros recuerdos
sobre el campo mojado.

La arena, la tierra, el césped
pero sobre todo el neumático quemado,
el cielo de estrellas ambulantes
y todas las carcajadas…
Se atragantan en la luna del cráneo,
repitiéndose una vez…, y otra.

Mis manos se rompen
intentando deshacer la escarcha del suelo,
vaciando lágrimas de ojos caídos,
lágrimas de tus párpados fríos.
Y me tocas todavía,
cubierto de nieve
y susurras amargamente
una canción que era nuestra
y ahora es de nadie.

Entonces lo vi,
ahogando nuestros recuerdos
bajo el lago cristalino.
Entonces lo vi cayendo,
perdiéndose en la oscuridad,
en las profundidades del agua,
de la noche eterna.

Y supe que no volvería
a mirar bajo los dedos,
a respirar de otra boca
o nadar en otros ojos.
Y en aquel momento entendí
que se alarga más la sombra
de los ángeles sin cielo,
de felicidad derramada
sobre los cristales del tiempo…














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