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La Sombra de la Luna

Ese pequeño trozo de papel que camina sin rumbo,
las letras le han abandonado,
su cabeza está en blanco,
sin cara,
sin corazón bajo su piel pálida.

Está empapado en lágrimas,
lágrimas sin ojos, brotan de la nada,
brotan de los poros de su piel,
emprender el camino es duro,
emprender el vuelo y dejar atrás toda la vida,
morir para encontrarse,
vivir para encerrar bajo llave todo lo que tiene.

Jardín cuyas verjas se han cerrado,
jardín olvidado,
ha escalado hasta lo más alto del muro,
quiere esconderse,
quiere perderse entre las flores negras,
entre las hojas muertas,
quiere congelarse con el jardín sin vida,
como una mota de polvo en medio del océano.

Ha caído sobre las espinas de rosas sombrías,
y ahora mira el exterior… mirada vacía,
prisionero de sus elecciones, seguir cayendo,
todos los momentos erróneos le han asfixiado, seguir muriendo
seguir cayendo al vacío,
no hay final en este agujero,
quizás nunca finalice este gran aguacero.

Sobre el estanque su reflejo es borroso,
con calma, con tiempo, podrá reencontrarse,
con calma, con el pasar de los días,
podrá dibujar de nuevo una sonrisa,
sobre el estanque sus sueños se convierten en cristal,
sobre la hierba seca, sobre el cielo gris
una luna cuyo rostro ilumina poco a poco el lugar
mira con pena un sueño muerto en una noche invernal.

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