
…Y la noche habrá vencido
cuando la última palabra
y su último eco
enciendan una última
y solitaria
vela.
Un último crujir
de zapatos sobre la arena
de alguna que otra
playa desierta.
Un último despertar hiriente,
un último adiós que nadie escuche,
una última calada
al aire de septiembre.
Cuando busquéis los abrazos
del otro en otras manos,
las palabras del otro
en otros vientos
y la luna haga levitar diminutas
sombras ambarinas
de migajas de recuerdo…
Escucharé otra vez las palabras
que dije tan remotamente lejos,
porque tras todas las capas
de capítulos y percheros de disfraz
me doy cuenta de que solo estaba
hablando yo conmigo.
Entonces, sí,
mi noche habrá vencido.
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