Imagen obtenida de The End of the Dark

No es gran cosa
quemar mil hojas en la hoguera,
parar y mirar,
esperando que llueva.

La oscuridad se divierte,
rozando su pecho con una exhalación,
y tiemblan sus ojos
y se estremece la piel.

La delgada línea de lo presente,
una aguja diminuta que tiembla
que se dispara hacia el final…
Solo nos convierte en alguien
si sabemos recordar.

El coyote deambula
en las orillas del tálamo,
escarbando las excusas rotas,
mordiendo aquel sueño profundo
de árboles y rosas,
de soles y arena.

Viviendo en la noche,
sobreviviendo en la sombra.

Los fuegos artificiales se alejan,
como los surcos blanquecinos 
de las películas viejas.
Y es cierto, 
quemaste nuestra historia
esperando desesperadamente…
Esperando que llueva.

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