dentro de sus propios marcos.
Un día los rostros serán grises,
grises tras los cristales, entre los recuerdos.
Un día las enredaderas se alzarán,
sobre las ventanas y los muros.
Las huellas de tus pasos se borrarán,
las cartas y los abrazos no serán de nadie.
Lo has visto antes pero no lo recuerdas,
avanzando inexorablemente,
de la misma forma pero ahora más rápido,
los sueños serán imposibles,
y el viento no rozará ninguna piel,
ningún rostro.
Algún día el tiempo se quedará sin nombre,
y los nombres en tu garganta se ahogarán,
luchando por recordar
que un día vivieron en mil bocas.
Algún día todos los acontecimientos
desembocarán en uno solo,
perdiendo todo su significado,
luchando unos con otros para ser el último.
Algún día, que no es hoy,
cuando el corazón y su latido se separen,
cuando el fuego de su abismo sea humo,
dejaremos de esperar.

Replica a Richard Mcfly Cancelar la respuesta