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Cayendo en las Sombras


Se mueve en el silencio de las calles vacías, en la oscuridad. Se que está en algún lugar, esperando, escucho su respiración entrecortada, su caminar sigiloso e hipnotizante.


Asciendo las escaleras oxidadas y desgastadas, hasta el tejado de un edificio sombrío, gobernado por el silencio, marchito por el pasar de los años. Escruto las tinieblas que reinan bajo mis pies pero no puedo ver nada, como si el suelo hubiese desaparecido en la inmensidad del universo.


Un cristal se rompe en mil pedazos detrás de mi, allí está, oculto entre la oscuridad, un ser de otro mundo, tan viejo como el tiempo. Sabe que pronto mi vida terminará, la sangre cae como un torrente desde mi pecho, es solo cuestión de segundos, ya no me quedan fuerzas… Extiende sus alas abarcando cualquier resquicio, cualquier vía de escape, estoy atrapado.


El ángel de la niebla me observa con sus ojos pálidos, y una sonrisa vacía de toda emoción. Se acerca lentamente esperando mi final, esperando mi rendición. Poco a poco caigo en el vacío, en la inmensidad de la nada imperturbable, bajo la mirada de su rostro inhumano, frío y sin vida.


Me envuelve con sus negras alas, y su boca pronuncia palabras indescifrables, mientras lenta, pero inexorablemente me conduce hacia la oscuridad eterna de una noche tenebrosa e impenetrable.

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