Contigo




Encerré mi alma en una botella,
encontré mi reflejo sobre la luna llena,
eres mi guía cuando todo es oscuro,
ahora ya no camino perdido sobre la arena.
Pasé mis horas deambulando por oscuros senderos,
arranqué de mi corazón todo lo bueno,
era el vacío del mundo,
tu eres quien me hace rozar el cielo.
La electricidad atraviesa mi cuerpo,
la única realidad es la que susurro en tus oidos,
cuando miramos el mundo juntos,
cuando murmuramos secretos congelados en el tiempo.
Hemos atravesado ríos, lagos, mares,
juntos rompemos carceles y fronteras,
viviremos juntos eternamente,
conduciremos nuestra vida por iluminadas carreteras.
El viento enmudece mis pensamientos,
cada segundo cae sobre mi como una pesada losa,
porque no se donde estas, porque me he perdido,
porque he caido en el vacio de nuevo.




Lapiz Escritor de sueños



Los rayos de luna atraviesan mi ventana

mofándose de mis ojos apagados
que no ven más que lo que ella les muestra,
sin saber a ciencia cierta si todo es un engaño,
de un dios diavólico creado por un sueño abstracto.

En el horizonte de mi mesa el sol se enciende
pequeño y marchito, con una luz casi bromista,
jugando al escondite con las sombras,
que bailan inseguras detrás de mí.

El lápiz se mueve, temblando,
inseguro, con miedo al papel pálido y sin vida,
con la certeza del fracaso de un actor primerizo,
imaginando realidades que jamás sabrá expresar.

Lagos de recuerdos se desprenden de su punta
e impregnan de letras el papel antes vacío,
mientras yo observo su obra maestra,
creada en una noche iluminada por una pequeña idea.

Representa un mundo palpitante,
vivo, lleno de sueños y oportunidades malgastadas,
con sus engaños y falsas realidades,
estremeciéndose en algún punto del papel,
recreando su propia realidad.

Es un sueño cualquiera,
es la realidad del mundo
vista con los ojos de un lápiz poco afilado,
que intenta averiguar el porqué de su extraña existencia.