El hogar paralelo

La garganta se llena de voces,
de palabras inacabadas.
Se llena de lágrimas,
de infiernos difusos.

Te he vuelto a ver
en nuestro árbol.
Te he vuelto a escribir,
remarcando las heridas,
como jeroglíficos infinitos
sobre las muñecas.

La espalda se llena de sombras,
de babosas negras
y flores muertas.
Pero eso no importa
cuando los horizontes mueren,
cuando los pájaros callan.

Entonces lo veo,
a espaldas del sol y el cielo.
Veo mis ramas ascendiendo,
los rayos de luz
atravesando las hojas,
atravesando mis miedos.

He vuelto a extraer
mis raíces de tu recuerdo,
a engañarme, a engañarlos a todos.
He vuelto a fingir,
a abrir los armarios de Morfeo,
de los deseos inciertos.

Y entonces entiendo
que sigo allí contigo,
respirando de otro universo.
En el acuario límbico,
en el verdadero hogar, paralelo.

Ya se van

Ya se van,
marchando solemnemente.
Como si alguna vez
hubiesen comprendido 
su destino, su propósito.

Ya se van,
aquellas mariposas idiotas
que mordisqueaban las entrañas,
que ciegamente volaban 
entre las costillas.

Su aleteo deshace las moléculas,
del aire suspendidas,
deshace el vértigo al olvido
en miradas sombrías.
Su aleteo congela el tiempo
y en el intento caen rendidas,
en una espiral infinita.

Entonces las ves
al abrigo de las nubes,
formando negros y blancos,
efímeros reflejos.
Las ves sonriendo
con labios mojados,
con aire en los pulmones;
caminando, corriendo, volando.

Se van, 
cubriendo de oscuridad las heridas,
de olvido las pupilas,
de vacíos el corazón.









Dentro de cada uno

Imagen obtenida de http://theendofthedark.blogspot.com/

Dentro de cada uno

cien lirios a cada lado duermen,
a cada lado ríen,
sangrantes de agua.

Allí estaba,
en aquel palacio inacabado.
Allí caminaba,
abriendo incontables tumbas,
incontables alcobas.

La cúpula abovedada,
la escalinata de serpiente.
Los ojos llameantes
en las vidrieras moribundas.

Tenía habitaciones de bosques,
de días en la playa,
de aguas cristalinas
y luces bajo montañas.

Sé que no tuve tiempo
de esconder toda la sangre.
Sé que me quedé sin aliento
construyendo puertas y paredes,
dibujando sonrisas borrosas.

Y abría cada ventana,
y rompía cada cuadro.

Cien lirios a cada lado de la puerta
y mis piernas estáticas,
los músculos tensos,
la respiración entrecortada.


Hay un cuarto que nunca se abre, hay un monstruo dormido en cada alma, en cada corazón palpitante. Hay oscuridad atrapada que se cuela entre las rendijas, espesa negrura bajo las escamas de nuestra piel.

Abrí su puerta sin poder evitarlo y las ventanas estaban tapiadas, y los jarrones se llenaron de flores muertas. Porque me quedé sin aliento, borrando toda la sangre, limpiando todas las huellas. Y lo miré en el espejo, sonriendo diabólicamente con las llaves brillando entre los dedos. Atravesándome con mis propios ojos, con mis propias manos…

Laberintos hacia lo desconocido

Imagen obtenida de http://theendofthedark.blogspot.com.es/

La espada brillando
bajo el árbol más alto.

Laberintos de madera sobre agua,
alargándose a través del espacio
y el tiempo, consumidos,
agotados tras el cristal opaco.

He visto ángeles entre la bruma,
brillantes ojos desgastados.
He visto que bailabas con alguien
bajo una careta impropia,
con el olvido a la espalda
desgastando tu recuerdo.

Laberintos de madera 
hacia lo desconocido,
venas palpitantes 
sobre el fantasma de un sueño,
desmembrado y diminuto.

La espada brillando
bajo las barcas de madera.
El agua jugando con su figura
y tú acariciando la superficie,
con la magia muerta entre los dedos.

La espada brillando
y yo tras el cristal opaco.
No puedes verme 
sobre laberintos de madera,
pero acaricio tu imagen,
pero saboreo las lágrimas.
Y te sumerges bajo el mar,
pues los tiburones han decidido 
recorrer otras venas,
las mías, las mías…










Sombra con Sombra muere

Imagen obtenida de The End of the Dark

El peso del suelo se invierte

y esta vez noto
que espalda me ha dado la suerte.
Vuelve a trazar tu silueta
lento vuelo hacia la muerte.

No hay nada que buscar
en el cielo confuso de tu hastío,
nada que valga la pena 
cuando aprietas el gatillo,
cuando dejas que te atrapen las hienas.

La luz se mantiene en ciertos espacios,
en ciertas caras conocidas.
Los ángeles más oscuros
son en ocasiones los más fieles,
compañeros de ratos bajo el musgo.

Algo buscas cuando vives,
aire propio o el de otros,
solo el tiempo decide,
quién merece sonreír al viento 
o desaparecer con su aliento.
“Y sé que la sombra enferma cuando no estoy solo, que la corriente moribunda se invierte cuando recuerdo tu sombra, y sombra con sombra muere.”

Esperando que Llueva

Imagen obtenida de The End of the Dark

No es gran cosa
quemar mil hojas en la hoguera,
parar y mirar,
esperando que llueva.

La oscuridad se divierte,
rozando su pecho con una exhalación,
y tiemblan sus ojos
y se estremece la piel.

La delgada línea de lo presente,
una aguja diminuta que tiembla
que se dispara hacia el final…
Solo nos convierte en alguien
si sabemos recordar.

El coyote deambula
en las orillas del tálamo,
escarbando las excusas rotas,
mordiendo aquel sueño profundo
de árboles y rosas,
de soles y arena.

Viviendo en la noche,
sobreviviendo en la sombra.

Los fuegos artificiales se alejan,
como los surcos blanquecinos 
de las películas viejas.
Y es cierto, 
quemaste nuestra historia
esperando desesperadamente…
Esperando que llueva.

Cien Mariposas de Madera

Imagen obtenida de http://theendofthedark.blogspot.com.es/



El horizonte se tiñe de rojo,
agujeros enormes atraviesan mis músculos,
creando ese vacío de las noches sin dormir,
de los palacios de cartón 
que se pudren bajo la lluvia.

Y la luna es una simple sombra,
y las mariposas de madera caen desde las nubes,
horadando las raíces de árboles sin piel.

Asciendes desde el suelo, 
subiendo hasta la cúspide del universo.
Y desde allí contemplas al tiempo, 
oscuro hombre sin prisa para la muerte.

Las carreteras se quiebran,
las manos vacías de rostros escuálidos…
Simplemente se pierden en la noche,
como antes, como ahora, como siempre.

Y somos la poesía que se divierte,
que se cansa de sí misma,
que se pierde.

Agujeros oscuros sobre recuerdos malditos,
sobre recuerdos inmortales,
y los recordadores nadan entre sus propias historias,
y las historias se los acaban comiendo.

La vida ya no sonríe,
pero no es tonta, se divierte,
se divierte jugando con nuestros solitarios cuerpos,
con la huella de tu piel sobre la mía,
una huella de la que caen… Cien mariposas de madera.






“Un sueño, como la vida, es una historia incompleta”

Rostros Lejanos


El sueño se vierte
inconsistente,
los sucesos se desordenan,
se borran, se queman.

Las miradas se arrastran,
las victorias no tienen sabor,
mil lamentos vuelven a resonar,
rebotando en los edificios, en las calles vacías,
en tu boca llena de dolor.

Sus pasos se pierden bajo los árboles,
bajo la pesada sombra de una antigua luz
que se esconde en los recuerdos,
en las imágenes estáticas de un pasado mejor.

Un álbum de fotos se quema
en algún punto de esta vieja ciudad,
entre sus páginas las caras se desvanecen,
se pudren, entristecidas de repente.

Sus pasos se pierden bajo los árboles,
el viento la acompaña silbando,
despacio, entre las ramas.
Deposita mil flores en el suelo,
suelo de lamentos, 
suelo de tiempos perdidos y sueños muertos.