No hay Barrera Indestructible


Descendiendo del miedo,
catapultados al abismo
de las noches sin estrellas.
Hijos del inmovilismo,
se van perdiendo vuestras huellas.

Hay ojos en prados desiertos,
miradas sin brillo.
Hay quejas sin actos,
sueños pintados de imposible
y muros a la esperanza.

Bolsillos repletos
en corazones sin pulso.
Juegan sin miedo,
sin tocar el suelo.
Marionetas del mercado,
muñecos inacabados.

Se oyen los ecos de la historia
vagando entre cada suceso,
sobre la arena del presente.
Se escuchan llamas incendiarias
sobre colores viejos,
desgastando con esmero sus formas,
despedazando poco a poco sus caretas.




“No hay barrera indestructible, no hay nada que exista para siempre. El universo está repleto de muros que han caído, no tengáis miedo, seguirán cayendo.”






En el Hoy sobrevive la Eternidad

Imagen obtenida de http://theendofthedark.blogspot.com.es/

El sentido de las cosas
se transforma en humo,
los cuchillos que cuelgan del techo,
caen, caen precipitadamente, 
rompiendo un millón de siluetas cerámicas.

Has creído que existe un dios
más allá de las nubes,
más allá del más allá.
Pero los dados caen con aleatoriedad,
pese a arrastrar tus rodillas
hacia cruces de madera.

Y las velas se quedan sin su fuego,
y los ángeles se ríen a carcajadas.
Una mala comedia negra,
una ficción sin trama ni ritmo,
sus vidas.

La magia nace de las manos imperfectas,
de ojos oscuros de artistas perdidos,
del viento eterno de ese océano infinito.
La explosión inicial que creó la palabra “tiempo”.

Sigues transportando tu imaginario,
creyéndolo, contándolo, 
sembrándolo en pequeñas mentes.
Matar por una creencia,
morir para evitar la misma muerte.

Y cuando tus ojos se cierren no habrá cielo,
sabiendo que te has fumado la vida,
que el humo se implantó en tu corazón,
artista de lo nulo, de la ausencia, de la nada.

Todo juego termina,
toda fiesta nocturna muere al nacer el día,
toda canción se extingue con la última nota,
vive, en el hoy perdura la eternidad.













Búscame…

Imagen obtenida de http://theendofthedark.blogspot.com.es/
Búscame en los dientes de sierra,
encuéntrame en los páramos sin viento,
en los pies sin huellas.
En el horizonte de aquella tierra,
lejana, solitaria, superviviente.

Búscame en los traidores,
en las manos inertes 
de soldados corrientes,
en el cielo sin tu sonrisa,
en serpientes bípedas 
de cerebros inexistentes.

Encuéntrame en la huella del tiempo,
en bolsillos llenos de cobardes mentiras,
sobre ruinas antiguas,
bajo la muerte, la gloria y la sangre de tus heridas.

Encuéntrame en el vaso de alcohol vacío,
en el coche ganado en una rifa por el alcalde,
en la bolsa que sube, en la bolsa que baja,
en la bolsa que estalla.

Búscame en esa guerra que nadie comenzó,
en esa bomba que nadie puso,
en ese mundo absurdo
que nadie quiere ver, que todos sufren.

Búscame, encuéntrame y llévame lejos,
sobre las nubes de humo,
sobre los sueños jamás encontrados,
más allá de la muerte, del paso del tiempo,
más allá, más allá…


Búscame, bebamos juntos de esta copa,
sonriamos en esa vieja foto,
seamos la cordura dentro de la locura,
seamos realidad dentro de la mentira,
viajemos en el barco dentro de la botella
sobre las olas de un mar sin fin,
para no volver a despertar.















Cuando ya no quede tiempo…

           

                                       

                                          
Un día las fotografías se pudrirán
dentro de sus propios marcos.
Un día los rostros serán grises,
grises tras los cristales, entre los recuerdos.

Un día las enredaderas se alzarán,
sobre las ventanas y los muros.
Las huellas de tus pasos se borrarán,
las cartas y los abrazos no serán de nadie.

Lo has visto antes pero no lo recuerdas,
avanzando inexorablemente,
de la misma forma pero ahora más rápido,

desgastando miradas.

Un día los problemas dejarán de serlo,
los sueños serán imposibles,
y el viento no rozará ninguna piel,
ningún rostro.

Algún día el tiempo se quedará sin nombre,
y los nombres en tu garganta se ahogarán,
luchando por recordar
que un día vivieron en mil bocas.

Algún día todos los acontecimientos
desembocarán en uno solo,
perdiendo todo su significado,
luchando unos con otros para ser el último.

Algún día, que no es hoy,
cuando el corazón y su latido se separen,
cuando el fuego de su abismo sea humo,
dejaremos de esperar.


Futuro Incierto

 
 
La ciudad emerge nuevamente
impulsada por un recuerdo,
las calles se tiñen de colores extraños,
todo vuelve a fluir, incluso el tiempo.
 
Los árboles respiran,
las nubes parecen dibujarse sobre el cielo
como grises sombras en el horizonte,
como grises cazadoras de sueños.
 
Un gran mundo antiguo,
imagen congelada del pasado
que en mis manos tiembla,
que en mi regazo se ha congelado.
 
Parece como si todo siguiese en pie
como si nada hubiese cambiado,
pero somos tiempo muerto,
seres extintos que sobreviven en la niebla.
 
He enseñado esa fotografía,
en mil ocasiones diferentes,
les he hablado de un mundo que ya no existe,
de seres tan extraños como únicos,
de cielos limpios, oscurecidos hoy
a causa de la venda que cubría nuestros ojos.
 
Caminamos, absortos, caminamos,
después de haber dibujado en sus cabezas
la real ficción de tiempos pasados,
porque la esperanza sigue en pie,
dentro de unos corazones tan frágiles como valientes.
“Pensar en el futuro es recordar que todavía tenemos un presente”