Entre lo fatídico y lo esperanzador…, tú



Es entonces cuando ves en otros ojos algo increíble. Algo cuyas sensaciones van de lo fatídico a lo esperanzador, sin puntos intermedios. Y da miedo, entender que dependerás de ese recuerdo el resto de tu vida, y duele terriblemente, atravesándose entre las costillas.

Creo que de ti guardo primeros planos, planos detalle y sobre todo paisajes entremezclados con tus profundas pupilas. También guardo sueños, planes, mensajes, canciones, sobretodo canciones…

Y da miedo,
ver que se escapan
las pupilas sobre el sol.
Y es entonces 
cuando dejas de luchar,
maquillando el dolor.

Me perdí, 
con mil años a la espalda
y contados en la piel.
Envejeciendo dos veces
y en ambas ocasiones mal.

La sensación sigue allí,
aquí, en el mismo punto,
entre el drama y la esperanza
de perder la mirada en el abismo,
de romper las costuras del mundo,
de olvidar los dedos entre tu ropa.

Y en ese momento empiezan
a girar las palabras en un abrazo,
sobre nuestras cabezas vacías.
Y saltan las estrellas del océano,
golpeándose en la atmósfera,
comenzando todo de cero.
Tan real, tan fatídico como ese sueño
en el que dijiste que desaparecía
y llorabas sin llorar.