Conversaciones conmigo

Vuelvo a mirar las uñas negras,
los pétalos mojados,
el sol cada día más lejano.

Los obstáculos los pongo yo
obligándome a creer que son piedras,
formaciones enormes creadas por el mundo
y qué mundo… Sigo sin entenderlo.

Todo se ve difícil desde lo más hondo,
todas las cuestas interminables,
todas las lágrimas un mar.
Y mareándome sigo, 
en este barco hundido.

Tengo recuerdos de otra cosa,
obsesionado con ellos,
remando hacia el pasado de nuevo
como si la orilla no hubiese desaparecido ya.

Ríete de estos versos,
a pesar de su veracidad.
Escupe sobre ellos, 
dispárame, desaparece una vez más.

Vuelvo a decirlo en la noche sin luna,
en la calma sin tormenta,
en la sombra del día…
Que el recuerdo más feliz,
es aquel que tarde o temprano,
por mucho que corras…
Más profundo dolerá.






Vacío Etéreo


La mariposa vuela en lo alto, describiendo trayectorias circulares. Sus alas se difuminan en destellos minúsculos, millones de luces fundiéndose en el aire, el vacío etéreo.

Una luz cálida cruza las ventanas anunciando la llegada del día, para todo aquel dispuesto a contemplarla. De la misma forma el olor a hierba mojada despide a la noche y su lento rocío.

Ella siente ambas cosas, tirada sobre la cama, con su pelo castaño serpenteando a lo largo de la almohada y parte de las sábanas. Entre tanto los ojos verdes mantienen su mirada fija en algún punto del techo, sin poder apartarla durante largo rato. Creando alrededor de dicho punto un círculo borroso de luz y color, alzándose como protagonista el insecto de alas azules, que observa desde arriba una realidad volteada.

Dos respiraciones rítmicas llenan de sonido la habitación. Ella roza el brazo de su acompañante dormida, dándose cuenta al fin de que no se encuentra sola. 
Sonríe al verla, como una idiota. Sintiendo que sus ojos cerrados son algo más que simples ojos cerrados. Experimentando como idílico un instante en apariencia cotidiano.

Se incorpora poco después, y arrastrando los pies llega hasta la ventana entreabierta. Entonces entiende demasiado pronto que se ha equivocado. La niebla abarca el horizonte, aproximándose cada vez más, cubriendo con su negrura los árboles y niños que juegan en el parque. Las voces se transforman en un eco lejano, doloroso.

Grita, grita pero nada se altera. Grita pero ella no abre los ojos. Llora, llora hasta que dejo de verla y la angustia poco a poco desaparece…



– Bien… -el hombre que la estaba escuchando dio un pequeño sorbo a su vaso de agua-. Quizá sea el momento de afrontar que la chica que llora eres tú. Es hora de despertar al fin.

Los ojos verdes de la joven temblaron. Sus pupilas se dilataron y una lágrima rodó hasta la comisura de unos labios perdidos en el vacío etéreo. 
La mariposa alzó el vuelo, desapareciendo a través de las ventanas, más allá de la niebla.








La Vida es Extraña



Recuerdo las etiquetas desteñidas en aquellas botellas viejas. Las velas encendidas a cada lado de la mesa y tus ojos volando, centelleando en la penumbra.

“Es jueves y las voces se pierden a lo largo de angostas calles en el exterior. Quizá si me estuvieses viendo te parecería estúpido, tumbado sobre el suelo con los ojos cerrados, sonriendo como si fuese el tipo más hipócrita del mundo… Pero sinceramente, me relaja.

No pienses mal, hace tiempo que de mi dieta he restringido el consumo de “substancias psicoactivas” o como quieras llamarlo. Tampoco intuyas que lo hice por esos anuncios contraproducentes que sacan de vez en cuando por la televisión. Más bien lo he dejado para poder comprender cuánto de hondo es el agujero en el que estaba metido.

Sé que no me creerás porque la última vez que nos vimos estaba ostensiblemente perjudicado, pero ya han pasado casi diez años desde ese instante, y en diez años pueden ocurrir muchas cosas o ninguna, dependiendo de lo que cada uno decida.
En fin, no quiero irme por las ramas. Solo quiero decirte que cuando te vi por última vez, sentada en aquel banco bajo la lluvia, decidí dejar de lado el pasado y viajar hacia el futuro, o lo que pueda haber más allá de este instante.

He secuestrado ese recuerdo, no podría encontrar mejor forma de describirlo, secuestrado cada gota de agua suspendida en el vacío, secuestrado tu figura borrosa. Por ello es posible que estés cabreada, que quieras que te devuelva ese momento… Pero créeme, no podría, ha germinado tan hondo que arrancarlo acabaría conmigo.

Todo lo que cuento parece irreal e incomprensible, sin haberte hablado siquiera hice de ti una bandera, una guía emocional. Y aunque te parezca una locura de tipo perturbado, solo te pido poder conocerte, solo pido poder alcanzarte a través de la lluvia. Porque sé que hace tiempo borraste de nuestras mentes el recuerdo de una vida juntos, pensando que la noche acabaría con todos mis males.”

Recuerdo las etiquetas desteñidas en aquellas botellas viejas. Las velas apagadas a cada lado de la mesa y tus ojos volando, centelleando bajo la luna. Hablando con labios húmedos sobre bocas secas, recordándome el comienzo de todo, tus viajes a través del tiempo. 

Sombra con Sombra muere

Imagen obtenida de The End of the Dark

El peso del suelo se invierte

y esta vez noto
que espalda me ha dado la suerte.
Vuelve a trazar tu silueta
lento vuelo hacia la muerte.

No hay nada que buscar
en el cielo confuso de tu hastío,
nada que valga la pena 
cuando aprietas el gatillo,
cuando dejas que te atrapen las hienas.

La luz se mantiene en ciertos espacios,
en ciertas caras conocidas.
Los ángeles más oscuros
son en ocasiones los más fieles,
compañeros de ratos bajo el musgo.

Algo buscas cuando vives,
aire propio o el de otros,
solo el tiempo decide,
quién merece sonreír al viento 
o desaparecer con su aliento.
“Y sé que la sombra enferma cuando no estoy solo, que la corriente moribunda se invierte cuando recuerdo tu sombra, y sombra con sombra muere.”