Simplemente eso…

De pronto nada ocurre, 
simplemente eso. 

Profunda respiración en la noche, 
sentimientos contradictorios y sonrisas, 
lágrimas bailando sobre labios temblorosos. 

Frases que se queman, 
promesas en la niebla que cortan el alma, 
que borran tu voz incomparable. 

De pronto nada ocurre, 
simple silencio en la garganta. 

Sé que los dados ya no tienen puntos, 
que los poemas se desintegran 
en un millón de letras inconexas, 
perdidas en la corteza de un árbol muerto.
Profunda exhalación en la sombra 
canta con fuerza en mis oídos. 
Monocromático invierno perpetuo 
que impide ver la luz más allá, 
más allá de las cortinas. 

Sigo llamándote, cerrando los ojos con fuerza. 
Sigo riéndome contigo en recuerdos lejanos. 
Sigo dibujando ramas verdes sobre mi cabeza, 
autopistas de fuego, 
cristales empañados, 
lenguas sin miedo. 

Y de pronto nada ocurre, 
como el mago que explica la trampa, 
como la luz que nace después del trueno. 
Todo se vuelve un poco más trágico 
cuando ese momento se vuelve recuerdo, 
cuando el grito se enreda en su eco, 
cuando la magia muere y tú ya no estás.




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