La Última Carta

Imagen obtenida de http://theendofthedark.blogspot.com.es/

La última nota de un diario, el último reducto mágico en el que alojamos y vertemos nuestras esperanzas, a veces teniendo en cuenta el final, otras aparcando la despedida hasta que la calma llegue.

El último día en el instituto, con todas las piernas moviéndose hacia miles de lugares. Las pizarras, sus tizas, impregnadas de vacío. Las ventanas reflejan cabezas perdiéndose en el abismo incansable, la lejanía del recuerdo.

La última carta escrita desde un hotel barato, con los ojos brillantes y los dedos temblando. Los suspiros, sus silencios, aventurándose a atravesar el aire, cortando suavemente la quietud de su atmósfera. Unas risas en la calle, el viento incesante, ya se marcha, ya se apaga.

Últimas frases llenas de tinta, últimos deseos rodeados de comas, puntos y letras. Y el papel pasa de mano en mano, a causa de la sangre, de las explosiones y las balas.

El último baile, sus bocas a punto de rozarse, la música uniendo un par de cuerpos sin luz pero llenos de historias. Un “adiós” sincero en una dirección, un “hasta luego” estúpido que se rompe, chocando con la primera palabra y cayendo al suelo, inerte.

Las copas chocan y el año nuevo llega. Último, el telón se acerca, buscando con esmero la dolorosa calma, el silencioso adalid de la melancolía. Chocan los besos, emergen las risas.

La última página de aquel viejo diario adolescente, descansa entre otras tantas historias. Ahogando y destruyendo muchos otros sueños anteriores y creando nuevos, reeditando la vida, partiendo de cero.

Nadie podrá creerse que sus ojos acelerasen a más de 120 km/h, atravesando aquel túnel inmenso, con luces hipnóticas como luciérnagas impetuosas. Ninguno sabrá con exactitud lo que él sentía, mirándola con la ventanilla abierta, sabiendo que aquella ocasión no volvería a repetirse.
Caían lágrimas desde el cielo, pero no se dio cuenta hasta que los años se diluyeron como polvo atravesado por rayos de luz.

El último instante de un verano pasado, se une con muchos otros creando un cuerpo nítido, una esfera de momentos que se agrieta con el tiempo, que se despedaza y se borra poco a poco.
Caminamos hacia alguna parte, dejando atrás infinidad de cosas, bifurcaciones en el camino que quizá, nosotros mismos en otro tiempo, en otro espacio, estamos recorriendo.

Las clases se vacían, con el toque de la última campana sonando de fondo. Los pasillos eligen el silencio como único aliado, sus pasos se pierden en dirección al abismo infinito, el inmenso olvido.

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3 comentarios en “La Última Carta”

  1. Estoy muy impresionado…. Apenas tengo palabras… Pues mi español no es perfecto… Pero mi impresiones que se provocan a tus palabras aéreas y significativas a la vez no puedo explicar sin pincel, sin imperceptibles enlaces de frases… Y quizás mis sentimientos no se formen claros dibujos de mi alma… En todo caso quiero que sapas de mis motivos buenos :). Aprendo español y hace tiempo llevo buscando algo similar a tus obras… Pos eso gracias 😉 Voy a continuar sumirme en tu original y ligero universo 🙂

  2. ¡Muchas gracias por tu comentario! 🙂
    Es genial que alguien aprecie lo que escribo, y además siendo de otro país. Estas cosas me animan a seguir escribiendo.
    Espero verte más veces por aquí, muchas gracias de verdad. 😀

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