El Poema de un Cuervo sin Hogar

Imagen obtenida de http://theendofthedark.blogspot.com.es/
Sopla el viento,
se queman los recuerdos
endureciendo la soledad,
soledad, soledad bajo las alas
de un cuervo sin hogar.

Me digo corre
y nadie responde,
me digo basta,
y todo continúa parado.
Basta, basta, 
bastan dos segundos para volar.

Las gotas diminutas 
forman telarañas,
telarañas que recorren los cristales,
cristales de miedo, 
vidrios opacos,
cárceles del “sin sonido”, del “sin sentido”,
de lo nunca vivido.

Las huellas no dejan de ser una sombra,
una estrategia de nuestro mundo 
para decirnos, explicarnos que nos hemos perdido
en el vasto océano de lo desconocido.

Te veo, sonrío,
comprendo que jamás volverán 
a recorrer mis alas tu cuerpo,
y no miento, deseo perderme para siempre,
en la vorágine de amargura,
torrente de sombras.

Infestado el suelo de agujeros,
repleto el vaso de rancio alcohol,
de llaves sin cerradura,
de cadenas para hombres sin nombre
y nombres sin bocas de las que escapar.

Esta es la canción de la vida sin sal,
del sueño sin amor,
de las caras infelices y el tiempo malgastado.
Este es el poema,
el poema de un cuervo sin hogar.






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