Cuando ya no quede tiempo…

           

                                       

                                          
Un día las fotografías se pudrirán
dentro de sus propios marcos.
Un día los rostros serán grises,
grises tras los cristales, entre los recuerdos.

Un día las enredaderas se alzarán,
sobre las ventanas y los muros.
Las huellas de tus pasos se borrarán,
las cartas y los abrazos no serán de nadie.

Lo has visto antes pero no lo recuerdas,
avanzando inexorablemente,
de la misma forma pero ahora más rápido,

desgastando miradas.

Un día los problemas dejarán de serlo,
los sueños serán imposibles,
y el viento no rozará ninguna piel,
ningún rostro.

Algún día el tiempo se quedará sin nombre,
y los nombres en tu garganta se ahogarán,
luchando por recordar
que un día vivieron en mil bocas.

Algún día todos los acontecimientos
desembocarán en uno solo,
perdiendo todo su significado,
luchando unos con otros para ser el último.

Algún día, que no es hoy,
cuando el corazón y su latido se separen,
cuando el fuego de su abismo sea humo,
dejaremos de esperar.


En Silencio

Imagen obtenida de http://theendofthedark.blogspot.com.es/

Las historias se entrecruzan

tejiendo y uniendo cuerpos,
respirando a veces,
ahogándose con el tiempo.




Arrastras tu vacío
sobre hojas mustias y versos escondidos.
Me miras y sonrío,
pero somos tiempo que pasa,
personajes secundarios
dentro de una novela en llamas.
Tic, tac, escucho.
Mil relojes sonando sobre las nubes.
Tiempo que se esconde de mi vista,
aguaceros en el abismo,
vida que ya no es vida
porque se ha ido.

Todos los recuerdos se amontonan
y parecen decir adiós,
triste y melancólicamente.
Porque somos arena en el desierto,
porque tejemos cada instante
y formamos nuestro propio cuerpo.
Porque el presente existe y mañana nunca llega.

Nos miramos, inventando un futuro juntos,
un tiempo lejano que crea un mundo,
una historia infinita.
Pero solo nos miramos en un segundo,
en una calle desconocida,
y después de eso la vida nos separa.
Y creas tu propio sueño, en otros brazos,
sabiendo y olvidando que nunca fue conmigo.

Y las voces de todo el mundo se escuchan
en cada ladera,
resonando como una música que no cesa…
Pero todas las canciones comienzan y terminan,
y cuando los labios se cierran… todo queda (3,2,1…) En silencio.