Hasta siempre Robin

Quizá este espacio no fue creado para escribir sobre alguien que no he conocido, para expresar lo que la muerte de un genio que ha estado siempre tan lejos puede llegar a trastocar un día lluvioso de verano.


En muchas ocasiones he sentido que la gente es hipócrita, que hablar sobre alguien famoso cuando no has tratado con él es falso, carente de razón y absurdo. Una forma más de acaparar atención sin merecerla, de buscar en el lector esa lágrima fácil o unas cuantas visitas inmerecidas. 

Pero hoy seré ese hipócrita… Porque se ha ido alguien grande, una persona que con 120 minutos o incluso menos, era capaz de marcar una vida entera. Es cierto, no lo conocía, nunca pude hablar con él, pero a través de la pantalla de un cine o de un televisor respiraba esa mezcla de amargura y humor que emanaban de esa risa, a veces triste, a veces loca. 
Encontraba en él eso que muchas veces golpea mi interior, una bipolaridad de sentimientos que probablemente está en todos nosotros, de una u otra forma. 

No importa la forma, la manera por la que la estrella ha emprendido el vuelo… Sino su falta, el vacío ahora existente en el mundo del cine, y no solo del cine.
Escribió su eternidad a través de las cámaras, dando forma a las historias de gente no tan conocida pero de igual manera importante, riendo triste y locamente en películas inmortales.

Serás siempre recordado por este loco que ha nacido y crecido admirando tu forma de llorar sonriendo.
Hasta siempre, Robin Williams.