Verde Desierto

Vuelvo a remar, 

sin dirección,
vuelvo a navegar en la niebla,
perdiendo con rapidez la razón.
La música envuelve mi cuerpo,
agujereando las defensas de la indiferencia,
estrechando el cerco de mis sentimientos,
enmudeciendo la voz de la comodidad.
Y corro, como nunca lo he hecho,
corriendo sobre el verde desierto,
cayendo cuando miro atrás,

volando sin moverme cuando imagino lo que vendrá.


Pero todavía no he levantado mi cara del suelo,
a pesar de los aleteos.


El cielo escribe mil esperanzas,
que dibujan con suavidad el contorno de las nubes,
grises, blancas,
durmiendo sobre el gran azul…
ahora lo ves.

Escribo cientos de cartas sin sello,
cientos de palabras que se mueren en mi boca,

y unos cuantos ruegos arrastrados con el viento,

y unos cuantos sueños atrapados en las sombras.


La vida se vierte sobre otros cuerpos,
explota en otros corazones,
brilla en otros ojos,
y murmura en mis oídos frases,
recuerdos de su paso por mi piel.



“La lluvia ya no moja, no molesta, solo maquilla las lágrimas”

Renaciendo


Mis pensamientos vuelven a volar sobre las montañas, bajo las nubes grises, al ritmo del viento helado que arrastra el tiempo muerto.

La lluvia moja mi cara, mi ropa, ahogando toda esperanza, destrozando toda fuerza. Mis zapatos se hunden en la tierra mojada de este bosque muerto, pero todavía camino, a pesar de todo.

Hace tiempo que decidí escapar, pero a pesar de mis pasos veo que mi entorno no cambia, veo que los árboles se han secado y la hierba no existe. Los sueños vuelan esquivando las ramas, al igual que tu rostro, al igual que nuestros recuerdos. Pero no logro alcanzarlos, intangibles, inalcanzables.

Mis ojos se han oscurecido, tanto como las sombras que siguen mis movimientos. A veces dudo si he muerto, o si por el contrario mis pulmones aún consiguen llenarse de aire. Dudo, y dudándolo todo he comenzado a desaparecer.

Quiero, más que nunca, decir adiós. Quiero, más que nunca, volver a verte. Porque ahora sé que la infelicidad es el mayor síntoma de que algo no funciona, porque ahora entiendo que si tu sombra no para de girar sobre mi cabeza mi destino es encontrarte de nuevo, y no volver a caer.

Los pájaros han volado, escapando de los árboles mustios, escapando del color gris que se ha acomodado bajo mis párpados. Pero un bosque lleno de vida sobrevive más allá de este papel mojado, solo debo caminar, solo debo querer llegar.

Vuelvo a buscarte sin moverme, 
vuelvo a imaginarte sin verte, 
a rozarte sin poder tocarte, 
formando recuerdos nunca vividos,
viviendo mientras muero en un mundo aparte.