Una entre mil


Han pasado decenas de personas, quizá cientos de caras que se borran poco a poco de mis ojos, simples reflejos borrosos de compañeros fugaces, compañeros pasados.

Es gracioso, es triste y deprimente, nos perdemos entre errores y suerte, nos perdemos cuando nos pegamos un destino en la frente que es equívoco, una previsión acertada de un futuro que no queremos.

Nos empeñamos y me empeño en dejar que el tiempo corra, porque creemos, ciegos, que esto estará ahí para siempre, que podremos volver hacia atrás, que podremos arreglar nuestra inmovilidad en un momento clave de nuestro pasado.

Han pasado decenas de personas, quizá miles, y a pesar de todo nunca pude olvidar tu rostro, a pesar de verte seis veces en seis lugares distintos, a pesar de hablar contigo sin tú saberlo, a pesar de hablar contigo cada día desde que tengo constancia, en mi cabeza, en mil mundos diferentes, distintos al propio.

Incendio mi corazón intentando olvidarte, la nube de humo alcanza el cielo y escribe tu nombre, incendio mil recuerdos y ninguno de ellos desaparece, no puedo, no puedo borrar tu existencia ni evitar que las lágrimas se derramen dentro de mí, incansablemente, creando un océano negro de oscuridad, sombras y sueños incompletos.

Sé que la luz está ahí fuera, por encima de mi cabeza, en alguna parte desconocida del mundo, sé que la buscaré, que dejaré todo lo que tengo para buscarla en cualquier lugar del universo, sin nada, sin equipaje, solo yo y la esperanza de encontrarte en este océano de cuerpos, sueños y locuras.

Dinero, Lágrimas y Muerte



Escucho el estruendo de las bombas cayendo a lo lejos, escucho, miro y siento miles de llantos lastimeros tronando al unísono, y con todo ello mi corazón se quiebra en mil pedazos al saber que todos somos partícipes de esta horrible realidad.

A lo largo de las semanas he visto dolor en caras infantiles, dolor en miles de rostros, de nuestro bando y del contrario. Porque cuando estás dentro de una guerra la frontera entre propio y extraño se acorta de tal forma que parece casi invisible.

Solo quedamos tres, perdidos en esta ciudad asolada, tres almas abatidas por el cansancio, el hambre y la soledad. Apenas hablamos, apenas nos miramos, somos tres desconocidos unidos por el desalmado azar.

Conseguimos escapar de la matanza milagrosamente, la hierba cubrió nuestros cuerpos cuando nos echamos al suelo y comenzamos a reptar a través de la maleza, los cadáveres caían, las plegarias se sucedían mientras avanzábamos, nosotros no fuimos abatidos pero una parte de cada uno se murió después de aquello, después de cada disparo, de cada gota de sangre, de cada lágrima. Una bala perdida me perforó la pierna derecha y tuve que ahogar un grito de dolor que habría alertado a los soldados que nos disparaban sin compasión, como nosotros habríamos hecho, simples marionetas acatando órdenes absurdas.

Todavía puedo escuchar los gritos, que resuenan en mi cabeza como si todavía estuviese allí, viendo los cadáveres de los hombres y mujeres que caminaron a nuestro lado hasta aquel momento.

Es ahora cuando las palabras de aquellos que nos miran desde arriba me producen una mayor repulsión, nos hablan de “libertad”, de “democracia”, de luchar por nuestro país, por una bandera… ¿Donde están ellos ahora? En algún lugar, bebiendo champán, brindando por nuestra ignorancia, brindando por la riqueza que conseguirán a partir de esta farsa.

Te escribo todo esto porque no se cuanto más podré aguantar, la herida de mi pierna no deja de sangrar y con ella mi vida comienza a apagarse poco a poco.

A noche escuchamos ladridos de perros y vislumbramos luces de focos a lo lejos, por alguna razón saben que estamos por aquí. No dormimos ni un solo minuto, no podemos, nuestros ojos permanecen abiertos y nuestros oídos atentos a lo que pueda suceder.

Por todo ello esta noche intentaremos escapar, según nuestros cálculos el puerto está a pocos kilómetros y quizá tengamos suerte. Por si algo sale mal, les he hecho prometer que te harán llegar esta carta, a casa, a ese hogar que estoy casi seguro de que no podré volver a mirar.

No paro de pensar en nuestra vida, en nuestro primer beso, en nuestro primer paseo en bicicleta a la orilla del río, con el murmullo de sus aguas acunando un momento inolvidable.

Quiero que sepas que la muerte no borrará tu recuerdo, necesito decirte lo que has sido para mí, una vez más, mil veces más, porque siempre lo serás todo, la razón por la que respiro.

Pase lo que pase mi último pensamiento estará dedicado a ti, imaginaré nuestro futuro mil y una veces, como hago ahora, buscaré un final feliz para nuestra historia, apartada de guerras injustas y asesinos cobardes. Pase lo que pase quiero que seas feliz, que saborees la vida como si cada segundo fuese indispensable, como si cada instante fuese un regalo.

Ahora escucho disparos en la niebla, gritos que se difuminan en un eco ahogado que recorre edificios derrumbados, es la voz de la muerte, que nos llama, que nos busca, que quiere arrastrarnos hacia el corazón de las tinieblas…

Enviar a Castle Combe, número 22,  Inglaterra.

Siguiendo la Sombra de tus Recuerdos


Un adiós se fragua durante mucho tiempo y se escupe en un segundo, y por mucho que busques el momento perfecto para decirlo, el daño seguirá siendo el mismo. En ocasiones no sabemos dejar un camino que no nos lleva a ningún sitio, no somos capaces de movernos, de abandonar la comodidad que nos otorga el presente.

Seremos justos en este punto y diremos que sí, que somos piedras, bloques inservibles que se han conformado en tener un gris mundo dentro de un universo de color. Seremos justos con nosotros mismos y confesaremos que vemos el pasado como algo perfecto, cuando nunca lo ha sido, por mucho que nos empeñemos en dibujarlo mágicamente en nuestra mente.

Es cierto, tiramos oportunidades a la basura, dardos lanzados al mar, deseos hundidos, uno tras otro, y con ellos nos ahogamos, nos perdemos y morimos.

Hay muchos a los que vemos sonreír, a los que vemos caminar sin apariencia preocupada. No lo concibo, no concibo esa realidad, porque para nosotros no es posible vivir sin pensar, existir sin más.

He visto que vuestros cuerpos están separados por millones de kilómetros, os he visto y os veo, cazando recuerdos cuando nadie os ve, buscándoos mutuamente en lugares equivocados. Y es ahora cuando todo encaja, cuando nos damos cuenta de que los imanes se repelen y se unen al azar.

Tengo mil historias en las manos, muchas se caen cuando camino, cuando caminamos, y se rompen en átomos minúsculos al chocar contra el suelo. Qué es una letra en el vacío, que soy yo sin la sombra de tus pasos sobre este largo camino.

Y si, es cierto, un adiós se fragua durante años para ser escupido en un segundo, pero en aquel momento no reaccioné, me quedé mirando el cielo gris y las gotas de lluvia que caían incesantemente desde algún punto de las nubes, mientras tu paraguas avanzaba entre el gentío, mientras nuestro futuro se rompía en millones de pedazos que jamás se volverían a unir.

El Prisionero del Olvido

Mira mi nuevo vídeo pulsando el recuadro situado aquí abajo. 

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Nuestras historias se diluyen en mil recuerdos,
nuestra vida se desvanece bajo la sombra de un álamo viejo,
los sueños desaparecen poco a poco asesinados por el miedo.

Mis bolsillos se llenan de mentiras,
de falsas promesas y tristes despedidas,
recuerdo tu rostro bajo la cúpula del cielo,
recuerdo tu sonrisa congelada en el tiempo,
y con ella se congela mi vida,
estancada,
vacía,
haciendo que mis cicatrices se conviertan en mil heridas.

No existe ningún abracadabra que cambie esta realidad,
no hay mago sobre la chistera,
no hay cura pasajera,
ni futuros perfectos más allá.

La medianoche llega convertida en el suspiro de la muerte,
silenciosa,  serpenteando sobre el pavimento mojado,
 ¡Maldita esperanza asesina, maldita mala suerte!
Desperdicio mi vida rebuscando entre mis pasados,
apagando la linterna de mis futuros,
porque hace tiempo que me he rendido,
porque ahora soy el prisionero del olvido.

Falsas Ilusiones



Podemos imaginar que seremos uno,
a pesar de que nuestros cuerpos no encajen,
a pesar de que no somos lo que queremos,
esperaremos a que todos los recuerdos nos disparen.


Me abrazaste como si realmente sintieses algo,
bien, seré parte dentro de esta mentira,
seré el sustituto imperfecto de la sombra de su cuerpo
y tú serás el hombro en el que viví muriendo.


Respiro mentiras encerrado en la oscuridad,
inspiramos el mismo aire sobre la misma cama,
nos separamos, nos repelemos,
no somos uno y jamás lo seremos.


Hablamos de recuerdos,
vivimos del pasado,
encerramos cientos de mariposas,
mariposas que con el tiempo han dejado de volar,
porque la eternidad es falsa, es una mentira fugaz.


Nos hemos perdido en las fugaces estrellas,
porque subimos dentro del tren equivocado,
hemos tallado nuestro futuro a partir de un incierto pasado,
y ahora ya no giramos, ni volveremos a girar.