Pasados Perdidos






Lanzo la flor sobre el agua del mar, cristalina, luminosa, emitiendo pequeños rayos de luz que viajan hasta mis ojos, desnudos, fríos, húmedos de nuevo.


La ropa quiere escaparse de mi cuerpo, se mece con el viento frío de un invierno que todavía sigue vivo. Mis zapatos negros se hunden en la arena y el agua los cubre cada vez más con cada onda, con cada suspiro del océano.

Una gaviota camina sobre la arena, perdida, rebuscando entre las sombras  los pocos sueños que mantengo bajo mi piel.

La flor blanca sigue su camino sobre la superficie, el viaje ha comenzado. Los peces vuelan bajo sus pétalos, silenciosos, los rayos de sol dibujan su silueta difusa sobre la arena.

Quiero lanzar cada recuerdo con ella, quiero vaciar mi mente de pasados, de momentos, de sueños congelados sobre cielos nocturnos, de brillantes estrellas que se apagan con cada paso.

La ropa negra se confunde con mi sombra, las lágrimas se derraman despacio mientras el sol comienza a desvanecerse en el horizonte, fundiéndose con el mar.

Esta flor es mi vida, nuestra vida, la de todos nosotros, todas las historias que confluyen en una misma, mundos dentro de otros en una espiral inmensa que nos entrelaza, que nos une.

Las campanas suenan, lejos, confundiéndose con el sonido del mar… Y poco a poco desaparezco, desaparezco dejando como único testigo una flor blanca, un océano en calma y un sol partido a la mitad en el lejano horizonte.
“Nos encontramos aquel día, en aquel momento, porque antes o después no nos habríamos visto, ni hablado, ni siquiera habríamos existido.”

Compañero de Viaje

Creo que cuando vuelva a abrir la puerta de casa tú estarás allí. Creo que cuando me despierte sobre la cama con los rayos de sol rozando mi cara podré verte dormir cerca del sofá, o quizás sobre él, como solías hacer.

Hoy tengo que decirte adiós, hoy tengo que hacerme a la idea de que no podré volverte a ver, de que no podremos recorrer de nuevo los rincones de esta vieja ciudad, ni miraremos el sol atravesar las nubes o a las nubes impidiendo la llegada del sol.

A pesar de todo no te siento lejos, a pesar de todo sé que todos los que compartimos contigo tu pequeña historia dentro de este gran universo, albergamos en nuestro ser una parte de ti, pedazos de tu alma que unidos forman tu vida y te hacen ser inmortal.

Me has enseñado muchas cosas a pesar de no haber hablado nunca,  a pesar de no haber tenido nunca una conversación contigo. Me enseñaste que sin palabras se puede crear una amistad, me hiciste ver que merecemos y debemos luchar por vivir hasta el último momento, a pesar de que la muerte aparezca ante nosotros, a pesar de que la vida nos deje de lado.

Hoy quiero decirte, aunque no puedas escucharme ni entenderme, que no te olvidaré, que no te olvidaremos, que encerraré todos los momentos que compartí contigo dentro de mí, que pasearemos cada mañana sobre el asfalto, el césped, y la piedra que tantas veces pisamos, que tantas veces te vi recorrer.

Has sido mi amigo, nuestro amigo, y lo seguirás siendo, por mucho tiempo que pase, por muchos visitantes que me encuentre a lo largo de este triste y feliz camino.
“La planta crece sobre la tierra húmeda, sus hojas se mueven buscando el sol, buscando los rayos que caen desde el cielo, atravesando las nubes, atravesando las altas ramas de los árboles… Y tú descansas al abrigo de su sombra, eternamente, compañero de viaje”

Hasta que nos volvamos a encontrar, amigo mío.