Nacer para Recordar




No sé donde me encuentro, no veo movimiento más allá de las montañas, ni siquiera en la superficie del mar.

Hoy creo que veo esa ventana que me hará cambiar, ahora creo que mi paracaídas se abrirá y que el suelo se convertirá en algo mullido que frene esta caída, hoy creo que puedo abrir los ojos de nuevo.

El cielo no tiene nubes, o eso espero, la gente, las calles y el horizonte mismo tienen una nueva cara, un nuevo rostro alejado de cualquier sombra pasada, alejados del abismo de fuego que arrasaba con el interior de mi cuerpo y que no me permitía respirar.

Quizá me esté equivocando, quizá no sea el momento de arriesgarse y apostar todo lo que tengo con esta última carta, es posible que el vacío sea tan inmenso que ni un centenar de colchones puedan atenuar el golpe, es posible, no lo sé, pero hoy todo da igual.

Si, veo esa luz que tu creaste hace tiempo, es un recuerdo vago, un retazo borroso sobre el papel blanco, pero es el mayor tesoro que guardo, es lo más grande que mi pecho puede albergar, y por ello necesito arriesgarme, necesito saltar.

Es cierto, el tiempo se ha evaporado y el presente no se asemeja  ni de lejos al pasado que compartimos, es probable que ambos hayamos cambiado, que tu no quieras ver mi rostro de nuevo y te des la vuelta para desaparecer dejándome ciego, una vez más  perdido en las tinieblas.

Pero sé que si no lo intento desaparecerás para siempre y mi vida se convertirá en un recuerdo constante de un pasado inalcanzable, y aunque no quiera reconocerlo sé que me perdería entre las laberínticas calles si tu recuerdo no me acompañase allá a donde voy.

Es curioso, pero creo que he nacido para recordarte y a pesar de todo lo que ha ocurrido y de todos los problemas que surgirán de ahora en adelante… Tú estarás dentro de este bucle extraño que concibo como vida.

Hoy sueño con un futuro sino blanco, un poco más claro… Y aunque sueñe me doy cuenta de que la realidad siempre choca contra mí, como una pared, como un muro infranqueable que jamás podré atravesar.



“Porque estés donde estés siempre estarás dentro de mi”

Último Recuerdo

Todos los recuerdos vuelven a bailar ante mí, todas las personas que he conocido, todos los lugares, todas las heridas.

No comprendo porque no puedo dejar de lado todo y simplemente mirar hacia delante, no comprendo porque las cicatrices se abren una y otra vez, sin descanso.

Hoy me he levantado de otra forma, hoy he descubierto que todo lo que soy y lo que he sido se ha ido volando contigo. No puedo ver más que nubes de ceniza recorriendo un cielo sin vida, te juro que he intentado borrarte de mi cabeza, que he intentado curar esta herida de todas las formas posibles, pero no puedo, no puedo dejar de pensar en ti.

Hoy mis ojos se han abierto, hoy todos los fallos me han golpeado, todos los errores han caído sobre mí como si todo el universo se hubiera vuelto en contra mía.

No tengo ganas de levantarme, no tengo ganas de seguir caminando sobre este árido suelo, no quiero ni puedo. Necesito dejarme caer, necesito rendirme, aunque eso signifique acabar con todo, aunque esto signifique acabar conmigo.

Las gotas de lluvia golpean las ventanas, despacio, recorriendo suavemente su superficie trasparente. Miro el exterior, pero no alcanzo a comprenderlo, no consigo atravesar esta persiana oscura que se ha impuesto sobre mis ojos, no entiendo, no veo, no vivo.

Recuerdo nuestros pasos recorriendo la orilla del río, recuerdo aquellos besos robados bajo el cielo de invierno, mientras mirábamos tras las ventanas de aquel coche un futuro oscuro, casi negro.

He intentado arrancarte de mi corazón sin éxito, sin conseguirlo, sin poder evitar recordarte una y otra vez.

Quizá hoy todo acabe, quizá no tenga que volver a mirar este mundo gris, quizá hoy pueda dejar de sufrir para siempre, es posible que esta vez sea por fin… mi último recuerdo.