Historia de una Vida

Imagen obtenida de http://theendofthedark.blogspot.com.es/
I

La biblioteca desprendía un olor familiar, él lo notaba, como si todo lo que estaba ocurriendo ya hubiese ocurrido con anterioridad, como si cada paso y cada movimiento estuviese ya escrito.

Tardó largo rato en encontrar el libro que estaba buscando, los rayos de luz procedentes del exterior atravesaban las cortinas y rozaban su piel con una calidez inusual en una mañana de diciembre.

Sale al exterior con aquella novela bajo el brazo, se sienta en un banco cercano, a la sombra de un pequeño abeto solitario. Observa la encuadernación, las letras negras sobre la fotografía de un paisaje invernal… “El Guardián de lo Desconocido”. Roza con la yema de los dedos la portada y lo abre por la primera página…

Para Mateo, que ha acabado con el silencio que atrapaba cada una de mis palabras.


 Los recuerdos crearon un nudo en su garganta, los recuerdos de un invierno todavía vivo en su interior…

El tiempo pasó demasiado rápido, los días se escurrieron entre nuestros dedos, y los meses pasaron ante nuestros ojos como las gotas de lluvia que podíamos observar tras las ventanas.


Podía escuchar su voz a través de las palabras impresas sobre aquel papel, palabras de otro tiempo, de otro lugar.


Cerró el libro y comenzó a caminar sobre la hierba mojada, un viento frío comenzó a soplar, pero no podía sentirlo, su cabeza había volado hasta un pasado lleno de vida.

La casa estaba vacía, posó su abrigo encima de la cama y se sentó sobre su viejo sillón.  Alzó la vista hacia un jarrón de cristal que descansaba sobre el armario, y sin poder evitarlo una lágrima resbaló lentamente sobre su mejilla.

Se durmió con el libro abierto en el regazo, y el jarrón gobernando aquel espacio sombrío…



II



Poco a poco las enredaderas cubrieron aquella casa abandonada, las paredes perdieron su color y sus ventanas habían desaparecido tras la espesa vegetación.

Un par de niños decidieron entrar, para investigar aquel lugar extraño y sin vida. Los tablones de madera estaban oscurecidos, y un olor a cerrado los rodeó al entrar.

En el suelo encontraron un libro cubierto de polvo, uno de ellos lo guardó en su bolsillo imaginando los secretos que aquel hallazgo podría contener.

Mientras buscaban comenzaron a perseguirse a lo largo de la habitación, uno de ellos encontró una pequeña piedra en el suelo y la lanzó a la oscuridad… Un jarrón de cristal se quebró, y el polvo de su interior comenzó a caer.

Se acercaron a los restos, una chapa de metal con letras negras se había desprendido de la base… “Helena, 1923”