No Soy lo que Creía…





Viajo entre los sueños de la gente, en las noches de vacío, en las noches de insomnio, sin poder dormir, sin poder discernir entre realidad o vigilia, entre muerte y vida.

Los sueños entre las nubes, los sueños entre el fuego, sueños del pasado, del futuro, sueños imposibles…


El columpio que se mece suavemente bajo una fina rama que soporta su peso, ella y él se encuentran bajo el hechizo mágico del sueño y cuando el fin llega deben despedirse, con sus manos entrelazadas se rompe la ilusión y despiertan bajo las sábanas dedicándose un recuerdo de melancolía a mil kilómetros de distancia.


Sueños que se pierden, angustias que se derraman sobre la almohada, compensando la realidad que oprime, el sueño libera las almas.


Las ramas nos sujetan sobre el suelo, la puesta de sol encierra ese pequeño momento de perfecta sincronía entre mundo y subconsciente, y por fin cuando crees tenerlo todo una pesadilla nos invade y desaparecemos para siempre.


Viajo en las noches de vacío a través del aire que os separa, atravieso la coraza que vuestros ojos usan para pasar inadvertidos en medio de cada batalla diaria.


Ahora solo puedo verte cuando cierro los ojos, ahora tengo una única puerta para encontrarte, tu tienes la llave de estos barrotes, quiero vivir, respirar…


Viajo entre los sueños porque es lo único que tengo, la puerta de esta cárcel se abre tan solo de noche y cada túnel es una vida, cada noche abro una puerta distinta,y cada día vuelvo a mi prisión, a mi jaula.


Todos creen tener una meta, todos creen o intentan creer que son los dueños de su vida, que son los pilotos, los guías de sus propios pasos.


Entre sueños y prisiones he descubierto que no soy lo que creía, que no tengo el mando de mi destino y que mis pasos no los creo yo, sino algo que se apodera de mi cada vez que observo el mundo que me rodea.


Viajo, viajo y vivo entre vuestros sueños, y os busco, busco y no encuentro pedazos de mi vida que puedan salvarme de esta cueva, que puedan hacer libre a este pájaro maldito.

“Ave que vuela bajo mis párpados, llévame volando contigo”

Luz de Verano



Hay un instante que solo ocurre una vez cada cierto tiempo, un instante en el que el mundo parece no haber cambiado, pero muy dentro de ti sabes que nada volverá a ser igual. 


Hay un momento en el que la luz se transforma, adquiriendo una nueva tonalidad, no sabrías definirlo, no serías capaz de transmitirlo con palabras, pero algo ilumina cada objeto, cada superficie con un nuevo matiz.


Los olores, los contornos, los colores, todo se trasforma en un segundo, todo estalla y renace, todas las partículas se unen para crear algo nuevo.


La luz de verano llega cuando menos te lo esperas, cuando caminas en la penumbra, o cuando estás atrapado entre las nubes, llega y trastoca tu mundo, lo ilumina, lo convierte en algo perfecto…


La luz de verano llega, y muchas veces se va, dejándonos su recuerdo, un recuerdo mágico que se mantiene con nosotros hasta que nos olvidamos de respirar…

“La luz de verano acarició tu piel aquella tarde en la que olvidé todo lo que te rodeaba…”

Serpiente de Piedra

La carretera está vacía, camina sobre ella con paso vacilante y la mirada perdida en el infinito, intenta vislumbrar el final, pero no está a su alcance… al menos de momento. 

Pequeñas plantas crecen en el resquebrajado asfalto, hace mucho que fue construida, hace mucho que fue creada, y el tiempo ha hecho mella en su cuerpo grisáceo. El cielo ha cambiado de color, y ahora es gris como el rugoso suelo, los pájaros vuelan por encima de su cabeza, alto, tan alto que solo aprecia millones de pequeños puntos en movimiento, siguiendo el recorrido que la carretera les muestra.

A veces se la escucha respirar, su corazón late desde el fondo de la tierra, como un animal aletargado, serpiente de piedra.

A los lados hay millones de fotografías tiradas sobre el suelo, miles de caras desperdigadas, rostros tristes, alegres… vidas corrientes encerradas en una imagen de plástico.

Sobre el asfalto has dibujado una vida que será borrada, sobre el asfalto y la piedra encontramos tu retrato encerrado en la prisión que el tiempo ha creado con el pasar de los años.

Sobre las Nubes

Ahora miras tras las ventanas los árboles, sus hojas en movimiento, ¿esa calma donde esta?, no, en tu corazón solo hay tormentas y aunque intentes sacarlas no se van.

Sobre la mesa solo una taza de café que intenta no congelarse sobre el frío mármol, la canción del viento contra las ventanas… abres el grifo para limpiar tu cara de lágrimas, y miras el reloj, siempre lo miras, todas las mañanas, todas.

Cuando llegó la noticia no lo esperabas, nunca pensaste que aquello podría pasar, no a ti, no cuando aún queda tanto, o debería quedar… Y si no te debería tocar a ti… ¿a quien? nadie se lo merece, nadie se merece esto.

Cuando algo así ocurre la gente te trata de una forma diferente… y lo peor es que lo notas, notas que te miran y te hablan como si algo hubiese cambiado, como compadeciéndose de ti… y no quieres eso, sigues siendo la misma y no quieres que nada cambie…

Lo peor es sentirse solo… solo ante esta montaña, sin poder escalarla, sin saber como llegar a la cumbre con vida.

Este es un nuevo día, y parece que el sol brilla de una forma distinta, no sabrías explicarlo pero parece que algo ha cambiado, parece que hay esperanza tras las cortinas. Después de muchos días bajo la lluvia y el fuerte viento por fin miras el cielo limpio y el cálido sol, después de mucho tiempo intentas sonreír y lo consigues.

Una pequeña hoja rojiza cae suavemente sobre la mesa, sonríes, te acercas a la ventana y dejas que vuele, asciende sobre los árboles, y sobre el tejado de las casas… entonces deja de estar al alcance de tu mirada, cierras la ventana… pero la hoja sigue su camino, sobre parques, sobre el mar, sobre las nubes, en un viaje sin destino, con un final que nadie conoce, ni siquiera ella…

“Un día mirarás el cielo sin nubes y no pensarás en nada… simplemente dejarás que tu corazón vuele…”

El Sonido de la Lluvia

Es cierto, mi corazón está lleno de silencios, partes en blanco sin cubrir, y no dejo de sentir que la canción ha terminado.

Todas las palabras que has clavado en mi piel son brillantes estrellas que se apagan, miles de miradas que se posan sobre el mundo viejo, mundo que quiere dejar de girar.


Solo es, solo es el presentimiento de que mi voz no es escuchada, de que se apaga, solo llévame a casa, quiero dejarme caer sobre la almohada.


Quiero preguntarte cual es mi hogar, porque no lo encuentro, pero no lo sabes, y me pierdo, me pierdo entre los silencios y la oscuridad.


El viento murmura cosas incomprensibles, sentémonos bajo su sombra para escuchar su voz ahogada y su respiración pausada, sentémonos bajo la luz artificial de esa farola lejana.


No encuentro mi disfraz en el armario, no encuentro el disfraz de disfraces entre los atuendos deshilachados, mis manos no sienten, mi corazón se resiente, no soy capaz de ver el mundo con la palma de mis manos… y no desistas, no me dejes caer aunque ya haya caído entre los recuerdos que se van.


“Todos bailan en círculos al ritmo de una misma canción, todos interpretan su papel bajo la sombra de un mundo  que ha dejado de girar”

Pájaro sin Alas

Ahora he encontrado el desconcierto en las alas de este pájaro vagabundo, ahora ya no encuentro el momento para dejarme llevar, ni pensar, ni ser yo mismo.


Caminando descubrí que no hay un lugar para mi, caminando como cada día tuve el terrible presagio de que todo acabaría, si, todo acabaría pronto.


Comprendo, comprendo que cada noche tenga unos ojos distintos, comprendo, comprendo que no paro de girar en círculos en este desierto, con el sol golpeándome la cara, comprendo que no me comprendas.


Tiro de las cortinas de estas agridulces ventanas, en un vago intento de ver mi futuro, porque no lo encuentro, porque no soy capaz de entender mi propósito o mi destino entre estas paredes.


Lanza una cuerda, ayúdame a salir del agua, porque me estoy hundiendo, ayúdame a quemar todas las dudas, ayuda, solo pido tu ayuda.


Mientras volaba me dispararon sin compasión, mientras volaba mis alas se quebraron, y comencé a caer al vacío, porque no supiste sujetarme, porque no intentaste salvarme.


Y después de todo aún puedo… aún puedo abrir mi paracaídas de emergencia, despues de todo puedo salir ileso, porque nunca más estaré preso, si, he encontrado la llave de mi jaula, la llave de esta cárcel, si, nada podrá pararme.

“Muerde y siente la vida, llora cuando tengas que hacerlo, pero nunca te rindas…”

En el Mundo de las Locuras Impensables

La tinta se derrama lentamente sobre el papel blanco… no se como ni porqué pero en el interior de esta pluma hay vida que fluye desde lo más hondo de su cuerpo.


Intentar descifrar el mundo y expresarlo correctamente es un reto, un reto que pocos consiguen, y muchos menos comprenden… Cómo decirte que estoy roto por los sucesos, o cómo plasmar con palabras lo que he visto o lo que recuerdo.


Muchas veces me planteo la posibilidad de abandonarme sobre el asfalto y permanecer impasible mientras me desintegro, muchas veces cojo un lápiz o me siento frente al teclado y de mi no sale nada… ni una palabra, ni un solo verso digno de contar.
Los pensamientos y los problemas rebotan en las paredes de mi cabeza, y hacen que me canse de seguir despierto, por eso prefiero soñar, dejar de pensar, morir durante unos segundos para recapacitar y dejar de ver lo negro del mundo, para ver sus tonalidades grises.


Que algún día dejaré de caminar y de respirar no es algo que me preocupe, no es algo que me sorprenda, dejar de recorrer el camino que separa mis ojos de la luna ya no será un imposible cuando mi viaje llegue a su fin.


Intentar comprender que soy una pieza que no puede retroceder, intentar entender que soy un peón más, que solo puede mirar hacia delante y esperar que las demás piezas no lo aplasten como si no fuera nada… intentar comprender que a partir de los recuerdos no se puede viajar, solo podemos observar con ellos los errores del pasado.


No recuerdo mi primer latido, no recuerdo mis primeras palabras, no recuerdo mi primer día sobre la tierra, pero mis ojos estuvieron allí, estuvieron observando el azul del cielo tras las ventanas y recorrieron una extraña y blanca sala en la que muchos otros llegaron a este mundo antes que yo… y estos mismos ojos observarán mi último día sobre la tierra, ¿como será?…


Los columpios se mueven plácidamente, los niños ríen y se persiguen sobre la hierba, en un juego hipnótico de los que escapan y los que persiguen.
Sobre la mesa de madera descansan los cubiertos que se utilizaron poco antes y que ahora han dejado de ser útiles, la gente charla animadamente sobre diversos temas, pero él se ha quedado callado…
Se quedó sentado sobre su viejo balancín, observando las hojas en movimiento de los árboles, observando con sus ojos oscuros la cálida luz de verano, impregnó sus ojos con los recuerdos pasados, mientras las flores y el viento retocaron su último momento en un mundo extraño que jamás supo comprender…”


Quizá no tenga nada que ver con esto, quizás mi final sea muy distinto a lo que he descrito… pero lo mejor de todo esto es que no puedo saber como será…

La vida pasa mientras ves las estrellas, los años pasan mientras respiras, bebes, comes y duermes, la vida pasa y nosotros la acompañamos en su extraño y apasionante viaje”

Hoy

No me complicaré,
permitiré que el mundo se derrumbe,
arrastraré mis rodillas por el suelo,
prefiero no levantarme, 
pero no dejaré que me domine el miedo.
Pensaba que era fuerte,
soñaba con poder alcanzar el cielo,
pero nunca vemos lo que hay detrás de todo,
nunca sabemos que ocurrirá,
abracémonos fuertemente mientras caemos,
aferrémonos a esa realidad inexistente.
Si, somos pocos locos entre cuerdos,
no, el cielo no es nuestro destino,
bajaremos al infierno en interminables escaleras,
escaleras de caracol ardiendo bajo las estrellas.
Todos los rostros son iguales,
fotocopias que caminan hacia lugares desconocidos,
a las mismas horas, con las mismas preocupaciones,
en un océano de edificios y grises calles.
Demasiado corta ha sido esta canción,
y las letras tan imprecisas…
como los pasos que las prisas dejan sobre las baldosas,
como los lamentos de tus ojos sobre oscuros escaparates.
Hoy lanzarse al vacío es más fácil,
y respirar se vuelve más complicado, pero hay que hacerlo,
¿no lo ves?
somos un par de cuerdos en un mundo de locos.
Hoy no seremos uno más,
ni arrastraremos nuestros sueños por el suelo,
hoy, como mañana,
y a diferencia de ayer,
seremos nosotros,
nosotros mismos entre borrosos rostros similares…

Heridas





En el santuario de tus ojos la calma envolvía mi cuerpo, crecía de la nada la felicidad con sus hojas verdes y sus ramas luminiscentes que hacían brillar cada milímetro de suelo.

Las pequeñas cosas pasan inadvertidas, no nos damos cuenta de que están ahí, ayudando a conformar las huellas que dejan nuestros pasos, ayudándonos a no caer en la oscuridad creada por nosotros mismos, por nuestra sombra.

Cuando paseaba por tu piel no esperaba encontrar nada, simplemente caminaba en silencio, caminaba flotando sin sentir la realidad circundante, sin creer en el final del sueño, pero el despertador siempre acaba sonando…

Cuando despiertas de madrugada, cuando no puedes dormir, cuando el sueño no llega o cuando simplemente termina, nada parece real, todo parece haberse quedado flotando a tu alrededor y poco a poco se escapa entre las grietas de las paredes y el techo, entre las esquinas de nuestra mente.

Recuerdo los viajes imaginados entre los dos, recuerdo las diferencias y las coincidencias, recuerdo recuerdos y quiero hacer que el reloj mueva sus flechas en sentido opuesto, pero no hay nada que me permita hacerlo…

El disco de vinilo deja de sonar, el silencio se abre camino mientras construyo mi versión de lo ocurrido, el sol atraviesa los ventanales durante un ínfimo segundo, para volver a desaparecer entre las nubes grises, espesas y oscuras…

En el santuario de tus ojos perdí mi corazón que se hizo añicos, que se hundió en el océano oscuro de tus pupilas… se perdió cuando caminaba entre las flores y la hierba, se perdió viajando sobre tu piel…


“En la vida hay millones de posibilidades para perderse, pero solo una de volverse a encontrar”