La Sombra de la Luna

Ese pequeño trozo de papel que camina sin rumbo,
las letras le han abandonado,
su cabeza está en blanco,
sin cara,
sin corazón bajo su piel pálida.

Está empapado en lágrimas,
lágrimas sin ojos, brotan de la nada,
brotan de los poros de su piel,
emprender el camino es duro,
emprender el vuelo y dejar atrás toda la vida,
morir para encontrarse,
vivir para encerrar bajo llave todo lo que tiene.

Jardín cuyas verjas se han cerrado,
jardín olvidado,
ha escalado hasta lo más alto del muro,
quiere esconderse,
quiere perderse entre las flores negras,
entre las hojas muertas,
quiere congelarse con el jardín sin vida,
como una mota de polvo en medio del océano.

Ha caído sobre las espinas de rosas sombrías,
y ahora mira el exterior… mirada vacía,
prisionero de sus elecciones, seguir cayendo,
todos los momentos erróneos le han asfixiado, seguir muriendo
seguir cayendo al vacío,
no hay final en este agujero,
quizás nunca finalice este gran aguacero.

Sobre el estanque su reflejo es borroso,
con calma, con tiempo, podrá reencontrarse,
con calma, con el pasar de los días,
podrá dibujar de nuevo una sonrisa,
sobre el estanque sus sueños se convierten en cristal,
sobre la hierba seca, sobre el cielo gris
una luna cuyo rostro ilumina poco a poco el lugar
mira con pena un sueño muerto en una noche invernal.

Rojo Fuego

3….
2….
1….

Hoy nos tocará perder,
jugando para ganar,
hoy tiraremos los dados, echaremos la suerte sobre la mesa,
jugaremos con fuego, jugaremos soñando,
seremos un par de fichas sin cabeza.

Cuando los dados giran el pulso se acelera,
los músculos se tensan,
los pensamientos vuelan,
las manos tiemblan con cada segundo que pasa,
y los párpados se abren y cierran a toda velocidad.

Todo esta en juego cuando no apuestas nada,
todo gira en torno a este extraño baile de máscaras,
en este concurso de disfraces, de mentiras, de verdades imprecisas,
todo esta en juego cuando los nervios afloran,
cuando las miradas se cruzan, cuando los destinos se entrelazan.

Luchando por una posición aventajada,
por una isla lejana,
luchando con armas invisibles,
por metas imposibles.

Hoy nos tocará perder,
o solo yo lo haré, me quedaré mirando,
me quedaré observando,
y escucharé como las marionetas bailan sobre el escenario,
brindando por los corazones solitarios,
en una noche oscura creada en el corazón de un teatro vacío,
mientras un telón teñido de rojo fuego destruye la memoria de los caparazones envejecidos.

Paseo sin Retorno



Estaba oculto bajo su cama, los ruídos se sucedían, era de noche, una noche oscura, sin luna. Los mayores hablaban de algo que se ocultaba en la oscuridad, de algo que habitaba el bosque, la gente desaparecía y todos se lanzaban preguntas y acusaciones…

Las ramas de los árboles tocaban las ventanas de su habitación, y producían un ruído chirriante, como un grito lejano, una llamada de auxilio de un ser inanimado. El frío atravesaba su cuerpo, y de su boca salía aire humeante.

El pomo de la puerta se movió… solo durante un breve instante, pero quizás no fuera verdad… quizá lo había imaginado…

Miró la ventana de nuevo, el viento silbaba en el exterior, y se unía al grito ahogado de las ramas, el miedo estaba ganando la batalla, se sentía cansado, pero debía esperar a que la noche terminase y llegase el día…

El pomo volvió a moverse, esta vez durante varios segundos, esta vez estaba seguro, algo estaba intentando entrar…

La puerta se abrio lentamente, despacio, con un ruído estremecedor, su corazón retumbaba dentro de su pecho, su respiración se volvió rápida y notaba que le faltaba el aire… Y en ese momento… lo vio…

Unos ojos grandes pegados sobre la cara de un niño… un niño como él, un niño que susurraba palabras que no entendía… y que le indicaba que lo siguiese…

Salió de debajo de la cama, hipnotizado por aquel niño que lo observaba sin expresión en el rostro… cogio un muñeco cuyos ojos eran botones negros como la noche… y siguió al niño de los grandes ojos, cuyos pies se deslizaban por el suelo, sin hacer ruído…

Lo buscaron durante días, lo buscaron pero solo encontraron el muñeco sin ojos en los lindes del bosque impenetrable.

Días Lejanos



No había peleas, no había discusiones… solo sonreía y mis piernas rozaban levemente el agua del mar, creando castillos de arena en la playa, que se derruían en un abrir y cerrar de ojos… simplemente la paz me acariciaba en silencio…

Abría los ojos bajo la superficie y dejaba que mi cuerpo callese lentamente sobre el fondo… cojía la arena mojada, o piedras ahogadas bajo el agua, como si aquello fuese el mayor de los logros, y ascendía rápido, atravesando el manto transparente, con el gran trofeo que acababa de conseguir.

Los rayos de sol y las imágenes se quedaron grabadas en mis ojos, y de vez en cuando puedo oler, respirar y sentir los días de verano que se perdieron en el tiempo, que se marcharon volando o escaparon entre las grietas de la realidad.

Lanzaba balones sobre el brillante suelo, que parecían gigantes esferas para mis pies pequeños, para mis ojos nuevos, grandes como universos enteros o mundos que jamás conoceré.

Aquellos días de verano que terminaban en llanto por no poder quedarme entre las olas, aquellos días que morían con el sol desapareciendo en el horizonte y la arena teñida de un naranja enrojecido, o con pequeñas nubes esparcidas por el cielo.

Los veranos se pegan unos a otros componiendo un conglomerado en el que mi aspecto se transforma con el pasar de los días, y la gente desfila como en una pasarela, o una calle perdida en la memoria. Pero entre esos días hay algunos que destacan entre los demás, algunos días que reinan en la cima de esta gran montaña de momentos pasados…

Miré tus ojos y recordé la paz de días lejanos, y el cielo se tiñó de azul, antes gris y blanquecino como la espuma que nace en la orilla sobre el agua cristalina…

Prisioneros del Silencio





¿Como luchar si te han atado las manos?

¿Como respirar si intentan ahogarte?
¿Como vivir si te han convertido en un objeto inerte?

Como una piedra, 
como un simple despojo,
como una hoja en el desierto, 
como una puerta sin cerrojo,
no tienes fuerza,
nos han arrancado de la luz
y con miedo nos manipulan,
y con miedo han creado este estrecho ataúd.

Estómagos repletos en cuerpos sin alma,
gente que recorre suelo calcinado,
ojos que miran hacia otro lado,
bocas que destrozan armas con palabras.

Un tanque, un estallido cercano,
es la canción de cada amanecer,
y el polvo llena el aire cuando las lágrimas brotan,
y los corazones no aguantan, desaparecen.

La injusticia del poder,
las alas de la muerte sobre la tierra,
algún día cesarán las luchas,
cesará el miedo, cesarán las dudas,
acabará la impotencia, el llanto,
los sueños muertos en la nada
y bajo el sol y la luna la felicidad ganará la batalla,
ganará la justicia, 
liberaremos poco a poco nuestras almas

El sonido de las olas…llegando a las rocas…
piedras lanzadas sobre la superficie…
hoy has regalado ese recuerdo al mundo que sufre,
hoy has regalado un instante de silencio y paz,
un instante de libertad, 
en un mundo que nos ha convertido en prisioneros del silencio.




Nubes de Polvo y Ceniza

Sales de casa con tu mejor cara,
mirando las nubes con aire desafiante,
tirando las dudas a la basura,
y tus sentimientos ahora carecen de ataduras.

La injusticia te espera en un rincón,
y tus dudas regresan como torrentes,
asesinos de mentes,
fuerza y valor se mueren,
tensión y pena tu mirar oscurecen.

Una y otra vez vuelve la esperanza,
una y otra vez el miedo te machaca,
pero te ríes de ti mismo,
te ríes fijando en el cielo tu mirada,
disparando tus incógnitas sin respuesta,
escuchando el estruendo de tu corazón,
de tu corazón palpitando en tus oídos.

El cerrojo de una puerta se abre,
mientras coches y motos encienden sus motores,
y anzuelos buscan presas,
entre muchedumbres sin cabeza,
escuchas telefónicas y muertes,
es el mundo que gira, es el mundo que sigue rotando.

Un acierto en un mar de errores,
los peces que muerden el corazón lleno de temores,
en un segundo todas las voces se tornan una,
y el silencio se vuelve doloroso en una camilla de hospital,
mientras unos ojos escrutan el mundo desde un enorme lodazal.

La injusticia del poder,
la injusticia de no escuchar nada más ,
nada más que el sonido del dinero al caer.
una casa, comida, un coche… ellos nunca lo tendrán.

Todo tiene que borrarse,
comenzarlo de cero,
crear un mundo nuevo,
un mundo en el que nadie sufra,
un mundo sin nubes de polvo y ceniza,
un mundo solo alcanzable a través de sueños escritos sobre el cielo.

Alma Errante

Camina sobre el muro, observándome, su equilibrio es perfecto, su mirada es enigmatica y me hipnotiza, me envuelve con su aura tranquila y oscura.

No busca un hogar, simplemente camina entre las sombras en las noches frías de invierno, o sobre las rocas de la playa en los calurosos días de verano, porque es libre de ir a donde quiera, porque él es el único dueño de su destino.

Su pelo gris, y sus ojos amarillos saben todos mis secretos, es capaz de rebuscar en el interior de mi alma, es capaz de encontrar todos mis recuerdos y todos los momentos que he vivido.

Quizá dentro de ese cuerpo felino se encuentre un alma errante, que antaño fue humana, que hace ya muchos años caminó al igual que yo, sobre el mundo, siendo prisionera de sus propios límites, de sus propios complejos, de sus propios miedos.

Su mirada se mantiene fija sobre la mia, intenta mostrarme lo que sabe, intenta avisarme de que la vida es más que un círculo de estaciones, que no sabemos mirar las cosas, que no intentamos ver más allá, que nuestros ojos intentan engañarnos, que el mundo puede ser distinto…


Bajo el oscuro cielo de esta noche sus ojos escintilan, brillan en la oscuridad, es un fantasma en la noche, una sombra que atraviesa las tinieblas, y que observa el mundo con su mirar hipnotizante.

Con la brisa otoñal su pelaje se mueve levemente, continúa caminando sobre el muro y salta sobre un árbol cercano, y aunque no lo vea se que continúa observándome, entre las hojas, entre las ramas, con su mirada penetrante, atravesando mi corazón y como un ladrón errante se lleva todos los recuerdos que llevo guardados, todos los secretos que bajo mi piel se esconden…

La Estación del Olvido

Los autobuses llegan y se van, con el pasar de días que encierran los secretos de las almas que los aguardan.

La espera se vuelve eterna con el ir y venir de las caras, de los cuerpos que deambulan por la estación, gente que no sabe hacia donde camina, que no sabe cual será su destino, el lugar concreto que está escrito en un billete de papel pálido cuya tinta desaparece en el aire, en un abrir y cerrar de ojos.

Se sentó a mi lado, y me di cuenta de que sus ojos llevaban mucho tiempo esperando, demasiado tiempo observando las idas, las vueltas… demasiado tiempo escuchando megáfonos que hablan para nadie o tal vez para todos.

Su vida se perdió en el tiempo, los ángeles del pasado le envuelven y le encierran en una cortina de humo y niebla que hace que su alma no pueda escapar, que sus ojos no puedan ver mas allá.

Los primeros días de espera fueron los peores, las noticias sobre la guerra llegaban a sus oídos y dinamitaban sus fuerzas, sus esperanzas de verlo aparecer entre la gente, de reconocerlo entre el bullicio, de abrazarlo con fuerza y no soltarle nunca…

Pero con el tiempo dejó las ilusiones y las esperanzas apartadas, dejó que su cuerpo se fundiese con la estación, con los pensamientos de la gente que va y viene, y el ruido de los motores que parecen morir bajo los efectos de esta cárcel del olvido.

Se olvidó de quien era, a quien tenía que esperar, porque su mente y su corazón se han marchitado, se han desvanecido por culpa de la injusticia, por culpa del silencio de tantos años sin hablar, sin pronunciar palabra, sin ver los ojos que un día se apagaron lejos… muy lejos de donde ella está…

Me levanto despacio y desde las ventanas de este pequeño autobus miro su rostro perdido, observo su corazón abatido, y me doy cuenta de que soy uno más, un desconocido pasajero del destino, que no sabe cual será el final de su camino…

El Valle del Silencio

Las piedras están bajo tus pies, lejos, desde aquí parecen diminutas, desde aquí todo parece distinto…


Todavía te preguntas porqué se fue, entre el telón de este gran teatro, todavía dudas si estás despierto, o si esto solo es una simple pesadilla, un horrible sueño del que no eres capaz de escapar.


El sol ha desaparecido en el horizonte, pero su luz aún ilumina ténuemente el cielo, que ahora está anaranjado, enrojecido… es ese mismo momento en el que la duda nos asalta, es ese instante en el que creemos que nos echaremos atrás cuando en realidad nuestro cuerpo ya ha tomado la decisión…


Te colocas sobre la barandilla, mirando desafiante el vacío que se extiende a tus pies, mirando la pendiente, las rocas, los árboles…


Tomaste la decisión porque creías que todo había terminado, porque ella ya no estaba entre tus brazos, porque los recuerdos dolían, porque todo parecía envejecido y gris.
En ese mismo lugar estuvisteis una vez, abrazados, observando el vacío que se extendía a vuestros pies, un día, al anochecer, como hoy, como el día en el que decidiste saltar…


Testigos de tu último latido serán el pantano, el agua oscura, las compuertas del embalse, los árboles y el tiempo, testigos del fin de una vida, testigos de una rendición anticipada.


El sol ya se ha ido, el viento roza tu cara, miras atrás por última vez, sabes que no volverás a caminar a su lado, sabes que te ha dejado solo, con millones de promesas lanzadas al viento, millones de promesas y sueños tirados al vacío.


No extiendes los brazos, no haces nada, simplemente dejas que tu cuerpo se incline lentamente, que comience a caer, con el sonido de las montañas solitarias, del valle ensombrecido, de un corazón abatido…


Se fue igual que como llegó, en silencio, sin hacer ruido, entre las sombras del mundo, y su alma se quedó entre los árboles, entre las rocas, y de vez en cuando deja que el viento le balancee lentamente, y siempre espera, espera a que ella vuelva a aparecer …

El Viaje Que Todos Soñamos Hacer

Me puse la mochila a la espalda hace ya muchos años, hace ya tanto tiempo que ni recuerdo el preciso instante, el preciso momento en el que observé la luz por primera vez.

Como en una película antigua los recuerdos desfilan uno por uno, en blanco y negro o con pequeños toques de color.

Me puse la mochila a la espalda, para no tener que buscar un hogar en el que pasar mi tiempo, ningún lugar en el que verter el mundo que llevo dentro. Decidi que recorrería el camino, o atravesaría millones de lugares, sin importar lo que piensen, sin importar lo que digan, con una mochila en la que guardar todos mis recuerdos, todas las cosas indispensables que la vida me entregó.

He decidido recorrer un camino inmenso, cuyo inico es conocido, pero cuyo final aún está por recorrer, por vivir, por sentir, y eso es lo verdaderamente mágico de no poder volver atrás, que siempre podrás mirar hacia delante y pensar en todo lo que podrá llegar, con el tiempo, con los pasos que recorrerás, que recorreremos a través de carreteras, de inhospitos senderos, de ciudades en las que perderse para toda la eternidad.

El pasado siempre estará a tu lado, allá a donde vayas, siempre podrás revivir momentos, pero no cambiarlos, porque han quedado congelados, inalterables, encerrados en tu corazón. 

Y mientras la brisa mece suavemente la hierba, y el tiempo cae en minúsculos pedazos desde el cielo, mis piernas continúan en movimiento, levantando el polvo del olvido al caminar, dejando minúsculas huellas sobre la tierra, que algún día…lentamente… se borrarán…