El Bosque




Viendo mis lágrimas,
escuchando el sonido de los árboles en invierno,
el crujir de mis pasos sobre el suelo,
sobre barro espeso, sobre ardientes llamas.

Las ramas me miran desde el cielo,
en silencio, con algún que otro pájaro perdido,
mi mirada se pierde en el infinito,
mis manos están frías, frías como el hielo.

Inspiro el aire limpio
guardo mis recuerdos bajo las raíces,
intento buscar momentos felices,
la soledad me observa desde todos los ángulos,
desde todos los lugares,
mientras yo camino en círculos,
camino entre frondosos matorrales.

Me fundo con el ambiente,
me pierdo entre la espesa niebla,
pero me mantengo en pie sobre la oscura tierra,
porque no hay lugar en el que me pueda esconder,
porque solo soy un pedazo de cristal que se quiebra,
un poema sin sentido que nadie jamás podrá entender.

Palabras



Corren, corren bajo los árboles,
corren sobre la arena,
sobre el rugoso suelo de la carretera,
corren hacia cualquier lugar,
porque son libres,
porque son invisibles,
no tienen que frenar nunca,
no tienen ningún semáforo que los haga parar.

No necesitan billetes,
no tienen fronteras,
no hay aduanas, ni barreras,
corren bajo el sol,
corren bajo la lluvia,
y el viento es su melodía,
y el viento es su canción.

No hay razones para parar,
no hay una explicación para continuar,
lo mejor es seguir corriendo,
seguir corriendo y no parar jamás.

Corren incansables,
corren en una sola dirección,
en dirección al horizonte,
corren directamente hacia tu corazón.

Silencio Sepulcral


Las caras, los rostros, se empiezan a borrar,
la realidad comienza a ser difusa, lejana,
mi memoria es un gran espacio en blanco
es un pedazo de cartón vacío en una calle mojada.

Tengo mi vida encerrada en una pecera,
tengo mis ojos vendados,
y en silencio escucho tu voz,
con sueños enrredados,
con mundos escondidos bajo el dolor.

Cada momento que encerró una duda,
cada mirada que silenció una palabra
ha desaparecido bajo esta fría luna,
mientras mi cara es un desconocido
que me observa en silencio desde algún lugar perdido.

Soy feliz cuando estoy contigo y sonries,
observo paciente cada detalle de tu piel,
encierro mis miedos en un trozo de papel
como un ángel sin alas comienzo a caer…
Caigo en la oscuridad total,
en el silencio sepulcral,
porque sin ti estoy perdido,
porque sin ti soy solamente pura soledad.

Frío Como el Hielo

Deambula perdido en una completa oscuridad, sabe que algo le observa en algún lugar, entre las sombras de esta lóbrega cueva.
Escucha ruidos y extraños chasquidos cerca, demasiado cerca, lo que hace que pierda el equilibrio y caiga sobre el húmedo suelo.
Algo, una respiración casi inhumana se acerca entre las tinieblas. No quiere levantarse, el miedo se lo impide, deja que el tiempo pase lentamente, esperando a que su fin llegue de un momento a otro. Pero nada ocurre, el silencio parece haberse apoderado de nuevo de aquel lugar. Decide levantarse y aunque tambaleante, consigue incorporarse.

En ese mismo instante se encuentra con unos ojos, unos ojos que le observan en la penumbra, unos ojos blanquecinos, sin vida, fríos como el hielo. Su corazón bombea sangre a una velocidad desorbitada, mientras aquella silueta lo mira entre las sombras, inmóvil, con una respiración que le hiela la sangre. Quiere gritar pero no puede, algo se lo impide, el miedo y la desesperación son demasiado grandes como para hacer nada, está perdido. A continuación se hizo el silencio y tuvo la certeza de que no saldría vivo de aquel lugar, no saldría jamás de ese laberinto oscuro en el que se encontraba, nunca volvería a ver el mundo exterior.
Una luz le cegó por unos instantes, mientras la criatura que lo observaba desaparecía lentamente en la oscuridad…

Ángel de la Niebla


Ángel de mis pesadillas,

has abierto tus alas,
has ascendido hacia el cielo,
mientras yo te observo desde el suelo,
intentando comprenderte,
y bajo mis pies todo es hielo,
todo es sueño destruido,
ángeles de la niebla,
nos habéis vencido.

Las nubes son barrotes,
los ojos ya no miran,
solo escrutan la oscuridad,
y los corazones tiemblan,
porque ya no hay nada por lo que luchar,
en este oscuro océano que habitan.

Pero párate a pensar,
que no hay lugar sin felicidad,
que no hay día oscuro sin su rayo de sol,
que los ángeles son reflejos del corazón,
y tu sonrisa es la cura a todos los males,
pero no estás a mi lado y me pierdo,
pero no estás conmigo y desaparezco.

Grave es la pérdida,
y oscura la realidad que observas,
pero la tristeza no dura siempre,
y aunque ahora caminas entre tinieblas,
pronto saldrás del túnel en el que te encuentras.

Ángel de mis pesadillas,
que guardas bajo llave mi libertad,
desaparecerás cuando todo termine,
te hundirás para siempre bajo el mar.

Reflejos del Pasado




Allí estoy de nuevo, con el suave viento rozando mi cara, alli estoy otra vez bajo el sol de invierno, sonriendo, escuchando como todo acaba, escuchando cada risa de los niños en la playa, mirando las pinceladas que deja el agua en la arena, mientras el mundo anuncia el comienzo de la primavera. Ojos nuevos miran mundos ajenos, escrutando cada detalle, cada sonido, mientras los susurros del mar llenan poco a poco este momento y hacen que el dia se convierta en el comienzo de una nueva vida. El círculo de las estaciones se completa y el silencio es el expectador que observa los cambios ocurridos a lo largo del año, de los años, de las vidas que he observado, de los personajes secundarios que han desaparecido para siempre entre las hojas de esta gran historia. Porque el mar es el reflejo del cielo y nosotros somos el reflejo de todos los sucesos, de todos los momentos ocurridos a lo largo del tiempo, a lo largo de los segundos, las horas, los minutos que hemos pasado respirando, escuchando, sintiendo, observando. 
El mar esta en calma, y mi corazón viaja hasta el momento en el que te vi y me perdi en tu mirada.

El Lago

  




Te encuentras sumergido en las oscuras y frías aguas de un lago y no sabes como has ido a parar ahí.

 Te sientes herido, agotado, abatido, y bajo el agua respiras, aunque te sientes morir.
 Algo te aprisiona el corazón y sientes un nudo en la garganta, como una cuerda que te tiene atrapado bajo el agua, y no puedes salir.
 De repente, una luz aparece en la superficie y sientes un atisbo de felicidad, un resquicio de esperanza que te hace ascender desde el fondo del lago.
 Vas ascendiendo a pesar de que las algas intentan retenerte junto a ellas, y poco a poco te vas sintiendo libre, te sientes cada vez menos abatido, menos herido, y comienzas a sonreir, a ser feliz. Piensas por fin que todo el mal se está acabando y vas resistiendo los ataques del agua que arremete poco a poco, metro a metro tu alma, tu espiritu, ya nada puede pararte y sigues ascendiendo.
 Pero de repente la luz se va apagando, desapareciendo tras el manto trasparente de la superficie y vuelves a estar solo, en el fondo, atrapado bajo el agua, en un lago apartado de un lugar olvidado por un silencio que jamás se romperá.
 Desde que la viste aparecer ya nunca más la podrás olvidar y eso es lo que te hace mantenerte despierto y atento por si algún día vuelve a aparecer.
 Y gracias a eso puedes resistir todos los ataques de esta agua fría y oscura

La Ciudad del Silencio



Una ciudad en penumbra continua,
calles vacías y sin alma,
un lugar en el que el viento es el único habitante,
y su semblante apagado y hundido,
muerto en el silencio de la noche perpetua.

Barrotes de acero en los columpios vacíos,
horas y minutos encerrados en esta burbuja,
cámaras gravando sin descanso esta calma permanente,
haces de luz apareciendo en un segundo para desaparecer al siguiente.

Siniestros ruídos provenientes de antiguos almacenes,
la tensión y el corazón palpitando en las sienes,
la seguridad de estar siendo observado continuamente,
de saber que la calma poco durará.

Me arrastro por el rugoso suelo de esta calle bacía,
amenazantes siluetas avanzando unos metros más allá,
altas y delgadas se acercan hacia mi,
intento controlar la respiración y el miedo,
mientras los pasos, inhumanos, taladran mis oídos.

No sé si me habrán visto o escuchado,
el pavor acaba con las fuerzas que me quedan,
mientras la seguridad de que me encuentren se incrementa,
mientras un grito lejano me recuerda que nada ha terminado.

Las siluetas se alejan calle abajo,
mi corazón y mi respiración vuelven a la calma,
camino calle arriba huyendo de la amenaza,
esperando no encontrarme con nada a la vuelta de una esquina…

Perdida en el Silencio




Una barca medio hundida,

un sueño varado en una isla desierta,
ojos que miran buscando una razón,
una única explicación,
para dejar de estar perdidos
para intentar encontrar la salvación.

En la playa de tu subconsciente,
te buscas a ti misma entre la arena,
aguantando la tristeza que te inunda,
observando el mundo con gran pena.

Ya no sabes donde estás porque te has perdido,
has fallado en el intento de no desviarte del camino,
y ahora ya no sabes qué hacer,
eres una sombra que camina con los ojos vendados,
que busca sin descanso su propia vida entre campos inundados.


Gaviotas intentan despertarte,
sacarte de esta gran pesadilla,
porque ya no sabes cómo encontrarte,
mientras el silencio se convierte en tu mayor enemigo
y una lágrima recorre lentamente tu mejilla.

Las olas llegan despacio a la orilla,
el sol, que antes no estaba, ilumina ahora tu cara,
te acercas lentamente al agua cristalina
y poco a poco recuperas tu mirada.

Una mano te ayuda a levantarte,
alguien te hace ver que todo puede ser mejor,
que la lluvia solo cae cuando no paras de culparte,
que un sueño puede darle a tu vida algo más de color.

Vida Teatral












Aguanto un segundo,
captando todo lo que ocurre,
aguanto este unico momento,
para conseguir ver más allá,
mientras mis pensamientos se difuminan,
mientras el dolor no deja de cesar.
Observo todo lo que tengo,
destrozando mi memoria bajo un falso pasado,
ocultando mi dolor bajo personas que no soy,
mientras los lugares desaparecen,
mientras las canciones enmudecen,
bajo la lluvia.
Las caras se suceden,
las voces se arremolinan,
haciendo que mi vida sea un falso teatro,
haciendome desaparecer bajo mi propio papel,
mientras tú sigues actuando como protagonista,
mientras tú sigues siendo mi unica preocupación.

La gente comienza a abandonar sus butacas,
y el telón comienza a descender
mientras mi voz desaparece,
para volver a ser victima de un silencio sepulcral.